No te lo he contado nunca.

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No te lo he contado nunca, pero entré en un abismo con vistas preciosas. No es que no me salieran las palabras, es que las encerré con llave. Siempre he pensado que es mejor guardarse la peor parte. Ya sabes: los miedos, las ganas de huir y a veces, los sentimientos. No te lo he contado nunca, pero te quise. Cuando me preguntan que qué es lo más bonito que he hecho por alguien me sobresale un "querer de verdad". Lo de mis poemas son otra historia, ellos nunca sabrán lo que callo. Que no es mucho, pero resulta suficiente cuando no pides tanto. Y me lo dabas, que es lo peor. Eché raíces en un bosque en llamas y ahora solo quedan cenizas de lo que no fuimos. Porque lo que sí que fuimos me parece absurdo prenderle fuego cuando el auto consumo se vuelve rebelde. Caí en la tentación y ni siquiera me hice daño. Estas cicatrices son señales de que fui de alguien y, aunque no te lo he contado nunca: me consagré tuyo, sin ser de nadie. Muchas personas sueñan con la supervivencia y yo luchando por la muerte más lenta que ha presenciado el hombre, la del sufrimiento en medio de unas ruinas de felicidad. Y tal vez fue eso lo que me cerró los ojos, a parte de mi insaciable pensamiento de no querer abrirlos. Imaginemos y lo que surja, y así nadie se atreve a frenar. No te lo he contado nunca, pero todo lo que resta cambia de signo y apunta alto, tanto como para ser la presa perfecta de un vértigo disfrazado de una leve y tenue brisa. Dice el viento que ya no puede con todo lo que se ha llevado, así que he decidido dejar cosas en el camino. Ese camino que recorrerá otra persona con zapatillas cargadas de esperanza. Nunca te lo he dicho, pero yo cuando perdí la esperanza confié en ti, rompiendo las reglas de lo natural e intangible. Puede que la solución a todo sea dejar de buscarla, para así encontrarnos cuando nunca quisimos ser el problema. Esa época que marcamos con una X gigante, poniendo acentos a lo conseguido y formando parte de una guerra de paz, con besos a lo extraterrestre y sentidos poco comunes. Pero nuestros.

Yo, ya lo sabía.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora