Mentiría si pudiera y te suplico que lo hagas,
que la cobardía no aguanta súplicas de hervores obscenos,
no sabe de errores porque ignora todo acierto
capaz de tropezar dos veces con el mismo beso.
Mentiría si supiese y te suplico que me obligues.
A veces pienso que hablar mal de una persona
mata el miedo al que el mismo ser aterra
la sensación de ser conquistado por él.
Miénteme si eso va a hacer que te piense menos.
No menciones mi nombre si mi recuerdo no te llama,
ni tampoco martirices a mis polillas porque
voleteen a propio juicio sobre tu luz.
Miénteme si me quieres más de lo debido,
si no llegamos a fin de mes y esta vez
y esta vez tampoco podremos hacer más
que encerrarnos con la nuestra.
Te mentiría si te quiero menos de la cuenta
porque no me saldrían las sumas necesarias
para llegar a un fin después de tanto principio.
No me gustaría sobrevivir a la caída de un precipicio enorme.
Miénteme si tengo algún prejuicio
con posibilidades de ganar al abogado
más traicionero y sucio de toda la ciudad
mientras me zampo esa mentira.
Miénteme si alguna vez te dije que odio las mentiras
y barajamos a medias cualquier acuerdo
que permita sostener un equilibrio a prueba de balas
y tormentas frágiles de domingos suicidas.
Miénteme
pero por favor,
no me cuentes mentiras.
No las que ya me sé,
que luego ataco donde más duele
y donde más duele
siempre será dentro de mí.
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Yo, ya lo sabía.
PuisiYo todo esto ya me lo imaginé algún día. Las charlas de que esto se va al garete, que no hacemos nada para que las tuberías del baño no dejen de darnos por saco. No había dudas, solo la intranquilidad quizás de que todo saliese como queríamos por un...