Si quisieras.

2 0 0
                                    

Si quieres, encerramos a la pena en una caja fuerte y olvidamos la contraseña.

Dedicamos tan solo 86.400 segundos al día a la risa, para que se acomode en nuestro sofá.

Podríamos abrir una nueva cuenta a los miedos, pagar lo que se les debe: pagando siempre valor de más para que no se nos devuelva el escozor del roce de los límites.

Si quieres, nos abrochamos el cinturón de la confianza para que el golpe de la vida amortigüe en nuestra conciencia.

Apadrinar al destino para que saboree la libertad de no sorprendernos cuando pruebe la soberanía nacional que nosotros, los reyes de la casa, impondremos a nuestros problemas.

Contrataremos un seguro a todo aprecio, que nos compensará si algún día la llama del deseo se descuelga.

Si quieres, nos organizamos para sacar la basura. O los dos, de la manita, hacemos la mierda a un lado.

Si quieres,
solo si quieres,
podremos hacer que la vida
— ese viaje de ida —
de un millón de vueltas.

Yo, ya lo sabía.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora