Capítulo 2- El Bosque

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Desde aquel día, al terminar el instituto, siempre pasaba por el bosque, incluso se adentraba dentro de él. Hasta había veces que se había perdido, pero siempre conseguía llegar a casa, hacía esto con la esperanza de poder ver mas lobos.

Pasaron meses desde aquel día que vió aquel lobo, la relación entre Steph y Ken se volvió más fuerte, y los exámenes de Ken le fueron bien. Un día, se dijo a el mismo que ya se había acabado de estas tonterías, el viernes que viene se escaparía de casa por la noche, y se adentraría en el bosque.

Y así lo hizo, era viernes, y, aprovechando que mañana sería finde, se escapó. Hacia frío, y, justamente por eso, se llevo su chaquetón. Sin saber el peligro en el que se estaba poniendo a el mismo, se adentró en el bosque. Pensó que como era de noche, y era luna llena, a lo mejor los lobos salían a cazar o a aullar a la luna. Y, sin pensárselo dos veces se adentró en el.

Pasó más de media hora desde que salió de casa, era ya medianoche, y aún no había visto ni un animal, en serio, ni un pájaro. Después de deambular por el bosque un rato más, se dio por vencido, pensó que simplemente fue un caso muy raro, ya que los lobos no solían habitar por esa zona. O seguramente estaba en proceso de migración, además el bosque ya empezaba a dar un poco de miedo. Justo cuando se iba por donde había venido en aquella batalla perdida, escuchó un aullido, era débil, ya que lo escuchó desde muy lejos. Todos los animales alrededor de Ken empezaron a correr, estaban alborotados,nerviosos. El aullido los había asustado, los había tomado por sorpresa.

Una parte de Ken le dijo que siguiese por donde había venido ese aullido, la otra parte, le dijo que lo mejor era que fuese a casa, ya era tarde,hacía frío, y estaba cansado. Ken hizo caso a la primera, corrió, corrió como nunca lo había hecho en su vida. Ya tenía una oportunidad de ver a un lobo y no se le iba a escurrir entre las manos.

 Mientras corría se dió cuenta que ya no solo se escuchaba un lobo aullando, se escuchaban varios. Un aullido, y luego varios, un aullido y luego varios, había más de un lobo, había una manada entera, Ken estaba emocionado, sonrió, y aceleró el paso. Cada vez se acercaba más, los aullidos se escuchaban cada vez más cerca. Al escuchar un lobo y luego la manada, Ken, por sus aullidos, averiguó que era un lobo que se había perdido e intentaba encontrar a su manada, y eso se hacía mediante aullidos, ya que al aullar, indicas tu posición al resto de la manada.

De pronto, dejó de escuchar un aullido y luego varios, solo escuchó la manada, lo cual significaba que el lobo y la manada ya se habían encontrado, a pesar de que Ken corría en medio de la nada podía escuchar los aullidos más cerca, y, de repente, los aullidos cesaron. Ken intento concentrarse en el último aullido, pensó en la dirección en la que venía, había inspeccionado varias veces el bosque, y creía que sabía dónde estaban los lobos. 

Y fue entonces cuando los ojos de Ken sufrieron una transformación, ya no eran los ojos anaranjados que había tenido siempre, se pusieron amarillos, aunque Ken no sabía lo que pasaba dentro de sus ojos, pudo ver, oír y oler todo a su alrededor, corría mucho más rápido de lo que un humano sería capaz, toda la oscuridad, de la nada, se transformó en luz, a pesar de que el camino por el cual estaba corriendo era antiguo, y las raíces sobresalían del suelo, podía correr sin dificultades.

Al final del camino había un lago muy grande, el hecho de que fuese luna llena, hacía que el agua reflejara sobre todos los lobos que estaban bebiendo. Ken, finalmente había encontrado la manada, sonriendo con sus ojos fluorescentes, observó aquella escena, era hermoso, habían lobos grises, marrones, negros y blancos.

Ken recordaría ese momento para el resto de su vida, al cabo de un rato los ojos de Ken dejaron de brillar, y uno de los lobos se percató de la presencia de Ken, alertó al resto de la manada, y se pusieron a correr en otra dirección. Un instinto que Ken no sabía que tenía le dijo que aullara. Y así lo hizo, aulló lo más fuerte que pudo, y mientras lo hacía sus ojos volvieron a brillar:

Los lobos pararon se giraron y todos aullaron con Ken:

El lobo más grande, el que parecía ser el líder de la manada, se acercó a Ken, y se sentó a su lado, mostrándole su respeto e invitándolo a unirse a la manada, Ken aceptó, se unió a su manada. Aunque Ken no pronunció ninguna palabra, sabía exactamente lo que le estaba pidiendo el alfa. De repente tuvo mucha calor así que Ken se quitó el abrigo.

Aquella noche, Ken corrió con los lobos, iba de rama en rama mostrando la agilidad que nunca supo que tuvo, aquella noche los lobos y Ken aullaron por la bienvenida del nuevo miembro de la manada.

La historia de un Chico-LoboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora