Fantasma de Antaño

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Cuando Kyoko comenzó a compartir la cama con Kuon, no se sorprendió de sus pesadillas. Como Setsu las había visto, como Kyoko las entendía, las conocía, las había apaciguado. Aunque eran esporádicas, se convirtieron en un fantasma que lo acosaba, que lo aterraba. Eran como una punzada rápida, profunda, que le recorría el pecho, que lo torturaba y que lo obligaba a recordar que las acciones siempre tienen reacciones.

Con el tiempo buscó ayuda, más obligado por Kyoko que porque quisiera hacerlo y gracias a Dios logró comprender que sucedía y cuál era la mejor manera de tratar los episodios. Logró liberarse de ese peso que llevaba, que si bien Kyoko aliviaba y le ayudaba a sobrellevar, no podía eliminar completamente.

Y Kuon fue un hombre libre, un hombre lleno de aceptación y perdón. Un hombre capaz de mirar a los ojos a Tina y aclarar todo malentendido entre ellos y un hombre que consiguió la absolución porque también Tina dejó de culparlo del accidente de Rick.

Ahora en las noches, Kuon sólo se aferraba a Kyoko por otros motivos...

Fictober  2017Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora