Capítulo #1

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La tranquilidad que sentía me gustaba. Mis latidos tranquilos y ningún pensamiento que quiera dañarlos ronda por mi cabeza.
No creo ser la única que luego de un pesado día todo lo que quieres hacer es ducharse y dormir por horas.
Pues una de las dos cosas ya hice. Y no me molesta no haber conseguido la segunda con rapidez.
El pesado brazo de Keith envuelve mi cintura con fuerza, pero sin llegar a dañarme. Su respiración pausada en mi cuello me da a entender que se durmió y el calor tan familiar de su cuerpo me envuelve con dulzura.

Nueve meses juntos. Solo de pensar en ello hace que sienta ganas de reír. Tanto tiempo ha pasado sin darme cuenta. Tantas cosas por las que hemos pasado juntos. Sonrío por nuestro desastroso comienzo y por nuestras absurdas peleas.
Todo ahora da gracia. Tanta paz que habita en mi interior, jamas pensé sentirla meses atrás. Y ahora aquí estoy, viviendo con Keith Wilson. El hombre que amo y el cual me a demostrado tantas cosas, y el único en mi vida del cual estoy tan enamorada.

—Duerme, Mar —su voz ronca por el sueño me envía una corriente eléctrica por toda mi columna, y Keith me pega mas a él con dulzura—. Mañana me tomare el día, amor. Hacemos lo que quieras.

Una sonrisa brota de mis labios, y sé que sabe que la tengo. No puede verme por la oscuridad del lugar, pero ha estado tan metido en el trabajo las dos ultimas semanas que sabe de ante mano que esperaba algo así
Por suerte mañana es jueves y los únicos días que no tengo ninguna actividad en la universidad son esos días.
Él también lo sabe y solo espero que no le traiga alguna consecuencia en el futuro.
Su trabajo como contador de las empresas Capalli en los Ángeles es demasiado agotador, lo he visto trabajar por horas sin descanso y a pesar de todo siempre mantiene conmigo esa actitud tan atenta que me encanta.

Me doy la vuelta entre sus brazos para buscar su rostro entre la oscuridad y una muy sensual sonrisa esta dibujada en ella. Esa hermosa sonrisa que me vuelve loca de muchas maneras.

—Descansa, guapo. —lo escucho soltar una diminuta risa y acaricia mi nariz con la suya.

—Te compensaré, Mar. Solo... son unos asuntos. —suelta un largo suspiro mientras acaricio su cabello con una de mis manos—. Tomarnos un día no sera algo que esperemos con ansias, te lo prometo. Solo un poco de tiempo, mi amor.

Coloco mis labios en una suave caricia sobre los suyos y siento como sus manos acarician mi espalda por debajo del pijama.

—Lo sé, Keith. Descansa. —vuelvo a besar sus labios un poco mas afondo y al retirarme tira de mi labio con sus dientes ligeramente. Le sonrío aunque no pueda verme y me recuesto en su pecho dejando que el sueño me gane.

Siento ligeras caricias en mi cuello, tan suaves que llegan a hacerme cosquillas.
Adormilada abro mis ojos y un ya duchado Keith aparece en mi campo de visión.
Ya amaneció, y la luz a través de las ventanas iluminan su masculino rostro a la perfección. Sus carnosos labios, fuerte quijada y sus hermosos ojos celeste. Todo de él perfecto.

—Hola —el cariñoso saludo es acompañado por una amplia sonrisa, y un tierno beso deja sobre mis labios.

—Hola, guapo. —le respondo de vuelta estirando mis brazos para que me abrace. Al hacerlo, se recuesta ligeramente en mi  vientre plano mirándome fijamente. Con una sonrisa, pero no una de las de siempre, una de esas que no esta muy feliz de darme— ¿Qué pasa?

Keith baja la mirada un segundo para luego clavarla en mi de nuevo. Sus labios son humedecidos por su lengua, y me concentro en otra cosa que no sea el calor que se instala en mi cuerpo tras ese acto.
Abre su boca para hablar, pero no pronuncia palabra. Su mirar y sus expresiones parecen querer decirme algo, sin embargo no dice nada.

—¿Qué pasa, Keith? Me estas asustando. —él niega repentinamente, subiendo con rapidez y dejando su rostro a escasos centímetros del mío.

—Es solo... que estoy un poco cansado. —besa mi frente y una tierna caricia es dejada en mi cabello—. Quería que saliéramos, Mar. Lo juro.

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