Decir que estaba bien, era lo único que me propuse a responder cuando me preguntaban, pero claramente no sabía que hacer con todas las miradas fugitivas en la universidad. Sus fijación en mi, me enferma, sé que no me miran por verme bien porque es lo menos que hago en este momento.
La noche sin dormir se ha reflejado en mis facciones, pero sin embargo al levantarme no hice ningún esfuerzo por disimularlo. Solo me vestí, desayune, tome mis apuntes y salí del lugar con rapidez.
No soy de usar maquillaje diariamente, si me maquillo, pero solo cuando salgo a una fiesta o aveces con Keith.
Un largo suspiro brota de mi al recordar al este ultimo.Estoy sentada en los puesto de atrás en la clase del señor Ryder escuchando la conferencia mas repetitiva del mundo. Amo la literatura, la poesía, la escritura y todo en su mismo contexto, pero he escuchado tanto sobre "La Divina Comedia", qué creo que estoy preparada para yo dar una conferencia del tema. Posiblemente mienta, pero no miento cuando digo que el profesor Ryder, utiliza su clase para incrustar sus conocimientos de Dante mas que para otra cosa.
Por las caras de todos en el lugar, sé qué no soy la única que se aburre con el repetitivo tema.Aprovechando la nube en la que el profesor, como todo buen amante de algo, se encerró. Saqué mi celular por debajo de la mesa con cuidado.
Tenía dos mensajes de mi mamá. Ninguno de Keith, no he querido marcarle. Toda la noche me quede pensando que estuvo muy mal como actúe. De seguro el cansancio lo hizo actuar de esa manera, solo de pensarlo me quiero abofetear por estúpida. Llegó cansado de un viaje, directo al trabajo para después de unas horas volver a viajar, es sencillamente agotador. Sé que ama su profesión y emprenderla tan joven es un reto, pero él lo ha llevado tan bien que me siento orgullosa. Es solo que lo hecho tanto de menos, que mis pensamientos y actos me hacen una mala jugada. Él necesita mi apoyo, sus padres no lo hacen y eso es un peso para cualquier persona. No puedo hacer algo al respecto con ello, pero puedo estar apoyándolo en lo que ama para qué no sienta que esta solo, porque no lo esta.Le escribo una respuesta a mi madre, mirando al frente con frecuencia. Abro la mensajería y su nombre aparece en mis notificaciones, ahogo un grito y muerdo mi labio para no soltar algo inadecuado.
"Amor"
La sonrisa que quiere salir es tan inmensa que atrapo la pared de mi boca con los dientes para impedirla. Solo estaba cansado, él mismo me lo dijo. Allí esta ahora, como siempre, preguntando con solo una frase mi estado de animo.
"Te llamo al salir, guapo"
Su respuesta es instantánea y suelto un grito internamente.
"Ok, amor. Ya estoy de camino a casa, llegare temprano."
El resto de la clase la pase mejor de como llegue. Y todo por un mensaje. Literalmente quería gritar como una adolescente, sin saber ni siquiera por qué. No vi a Karen en toda la mañana, pero recién me había despertado recibí un kilométrico mensaje de todo lo que debía llevar para el viaje de mañana. Le respondí que me pondría en eso al salir de la universidad. Lo cierto era que ya había juntado mis cosas hace un par de días, pero no gano nada contándole. Para ella todo debe salir tan perfecto como las listas que se pasa haciendo.
Me bajé del autobús con rapidez y subí a mi piso, el celular se me había apagado en el momento que salí y me dispuse a llamar a Keith.Estaba abriendo la puerta de mi apartamento, cuando una mano se enredo en mi codo. Me voltee quitándome de su agarre y unos oscuros ojos se toparon en mi.
—Hola. —una voz detrás de él captó mi atención y enfoque mi vista en una hermosa señora un tanto mayor. —Soy Clara, la madre de este chico que conociste ayer ¿Cierto? —la mirada de ¿Mario? ¿Marco? se desvío al suelo y sus mejillas se tornaron rojas totalmente. Sonreí por inercia y coloque toda mi atención en la amable señora a su lado.
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Oculta©
RomanceSalgo ligeramente para volver a buscarlo y el esfuerzo por mantener las copas vivas se pierde, cuando con un asentimiento de cabeza Keith le da la mano al hombre en el escenario seguido de la mujer de antes. El sonido de la copa fue silenciada por l...