Bueno, aunque nadie comentó y leyó, igual publico el final. Ya aprenderé a editar (o pedir ayuda, lol) para hacer portadas llamativas, imágenes, banner, y tener más promoción.
Se cuidan.
***
La electricidad se había establecido, mientras los Buitres y su comandante protegían a Glorioso en uno de los cuartos de la casa presidencial, un asistente le informaba los últimos acontecimientos que estaban sucediendo en distintos estados del país. La rebelión estaba desatada y hasta los momentos el número de muertos superaban las 200 personas entre Buitres, jóvenes, adultos e incluso ancianos y niños. La cantidad de agentes no daban para combatir al pueblo enfurecido.
Por su parte, los habitantes de la capital, se escondían aterrorizados por la cantidad de jóvenes que aparecían, pero ellos no atentaban contra los ciudadanos; se iban de lleno con los Buitres y destrozaban los monumentos en honor al presidente. Los jóvenes de la Resistencia, armados gracias a Serpac, el hombre que se había hecho pasar por muerto para escapar de las persecuciones del Gobierno, combatían hasta el último instante. Llenos de fuerza y jovialidad, iban un paso al frente, decididos.
Se escuchó un disparo, que dio directo al ojo de un joven de 22 años, cayendo muerto en el acto. De pronto, otro disparo atinado cayó sobre el hombro de una adolescente quinceañera; su cuerpo se desplomó, ella se aferró a la pierna del agente, pero este la alejó y no conforme con haberle disparado, pisoteó su mano, causándole más dolor. Ella cerró sus ojos y pensó en su madre quien se quedó preocupada en la casa cuando le contó que se uniría a la resistencia e iría a la capital a luchar por la libertad de su país.
April y Esteban se agruparon con los demás como habían acordado. Esperaban el momento exacto para atacar y deshabilitar al presidente. Primero, neutralizaron la puerta que daba acceso a donde estaba Glorioso. Y luego, alguien, desde adentro, un Buitre de la resistencia, soltó un gas lacrimógeno sorpresivo, ahogando a los presentes con el fluido. El presidente empezó a toser, desesperado, se estaba asfixiando.
Al rato, la puerta se abrió; April observó al presidente recostado sobre un mueble. Era la primera vez que lo veía tan de cerca. En persona era mucho más gordo, su calvicie relucía y su bigote resultaba desagradable. ¿Cómo podía entrar tanta maldad en ese cuerpo? Así, a simple vista, parecía indefenso, no era más que un hombre que abusaba del poder para seguir en el trono. Cualquiera, hasta ella misma, podía acabar con él.
Se acercó más, mientras los demás desarmaban a los Buitres y a su comandante en jefe. Glorioso, con los ojos llorosos, la miró. Recordaba a esa joven pelirroja cuando la reclutaron sin lograrle introducir el chip. Nunca imaginó que ella estaría involucrada con todo esto y le ocasionaría problemas más adelante.
—¿Quién está a cargo? —preguntó, tratando de levantarse.
—El pueblo que quiere libertad —respondió April, desafiante. El hombre no pareció agradarle la respuesta y, estando ya de pie, se acercó más a ella. Los dos se miraron por largo rato, hasta que ella rompió el silencio—. Este es tu final, señor Presidente.
El bigote de Glorioso se movió de forma extraña y anchó la sonrisa, intentando pensar en algo ingenioso. Pero esa joven estaba en lo cierto: su final había llegado. El poder se le escurría de las manos. El pueblo entero estaba rebelado; y los Buitres, sus únicos aliados, estaban debilitados, y una parte de ellos pertenecían a la resistencia. No supo en qué momento dejó que todo se le derrumbara encima.
Después de unas horas, en plena plaza central de la capital, April junto a Esteban y los demás, salieron en representación de los jóvenes caídos y el futuro de la juventud. Dos Buitres más atrás, arrastraban al presidente, para mostrarlo ante el público; al verlo, el pueblo gritó, enfurecido y ordenando su muerte.
Esteban trató de calmar a las personas, tomando la palabra y anunciando lo que harían. La mayoría se mostró inconforme, querían ver derramar la sangre del presidente que tanto mal les hizo pasar, pero respetaban la decisión de los jóvenes.
Hubo un minuto de silencio de mucha incertidumbre. Un Buitre alzó las manos del presidente, a la mira de todos, y el otro Buitre, sosteniendo un filoso cuchillo enorme, apuntó a las muñecas del hombre y en un instante, la sangre salpicó y el pedazo de carne cayó al suelo. April lo alzó como símbolo de libertad y lo lanzó hacía la multitud. La euforia del pueblo se sintió. Gritaban libertad una y otra vez. Glorioso se quejaba del dolor, pidiendo clemencia.
—¡Atención! —llamó April, a través de los parlantes—. Desterraremos a Glorioso a la Ciudad Prohibida, como lo acordamos.
La Ciudad Prohibida conocida anteriormente como Zona de Reclamación, pertenecía al país más no estaba habitado por personas, en ella, reinaban los animales salvajes. Se decía que existían humanos que se comían entre sí, pero solamente eran historias contadas para asustar a los niños. El Gobierno nunca quiso hacerse cargo de ese estado, creyendo que era innecesario y, lentamente, pasó al olvido.
Ahora, en forma de castigo, trasladarían a Glorioso a esa zona; él mismo tendría que buscar su comida, cazar animales, construir una choza para protegerse de la lluvia y cualquier otro método de sobrevivencia.
Era un castigo sabio y justo, de este modo, él comprendería en carne propia, el sentimiento de impotencia al no tener nada para comer y ningún lujo que presumir; pero con la mano mutilada, y su poca experiencia en esto, muchos apostaban a que viviría solamente dos días. Dos Buitres se llevaron adentro al ex presidente.
—Ahora —prosiguió la joven—. Entre todos necesitamos reconstruir el país. Necesitaremos, primero, un nuevo gobierno, que será elegido entre las próximas semanas de manera democrática y justa, que tome en cuenta la voz del pueblo, un pueblo que quiere cambios, donde reine la paz. Segundo, todos tenemos que trabajar. Los institutos, escuelas y universidades, volverán a funcionar. Se crearan nuevas leyes en pro del crecimiento económico, social y cultural del país.
El discurso sonaba alentador. Todos escuchaban atento cada palabra de April. Unos, incluso, lloraban, porque hacía tanto tiempo que no veían un rayo de esperanza. Los jóvenes de la resistencia habían logrado el deseo de toda una nación.
—Que esto nos sirva de enseñanza para todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos. Puede que pasen muchos años más para que sea un país estable, pero este es el comienzo, y tenemos que aprovechar cada segundo. Dejemos las indiferencias de lado. Ustedes, los de la capital —hizo una breve pausa, observándolos; mucho miedo habían en sus ojos—. La mayoría no tienen la culpa, incluso no sabían lo que estaba ocurriendo en los demás estados. Nunca han pasado frio, hambre o han carecido de algún lujo.
Todos se miraban entre sí, comprendiendo, por primera vez, el valor que tenía la vida. No les tocaba de otra que dejar a un lado los lujos y pretensiones, para trabajar en equipo con los demás estados y construir el país que muchos deseaban.
Se tomaron de la mano, la elevaron hacía el cielo y, de pronto, en una sola voz, se oyó el canto de una canción que hacía muchos años no escuchaban, pero todos recordaban. Su letra representaba metafóricamente la esencia del país; sus paisajes naturales hermosos y su gente que, en tiempos de libertad, vivían felices.
Un nuevo amanecer estaba por venir cargado de cambios.
FIN

YOU ARE READING
La Resistencia (TERMINADA)
Science FictionEs una historia llena de ficción, que intenta, a su vez, retractar escenas reales sobre Venezuela y la situación que actualmente estamos viviendo. En un país gobernado por la dictadura, un grupo de jóvenes, llamados así mismo la resistencia, intent...