31 de diciembre, el año estaba terminando y la algarabía que se sentía en el ambiente era desbordante. Taylor estaba sentada en un bar en la playa, una especie de cabaña donde un apuesto bartender se encargaba de preparar los cocteles más deliciosos y refrescantes para todos los que decidían, como Taylor, pasar una noche agradable.
Taylor se había quedado prendida del joven, se había tomado ya un Cosmopolitan y había pedido el segundo.- Es lindo ¿no?
Una chica de aspecto bastante peculiar se sentó a su lado y le hizo la pregunta que, por un momento, decidió ignorar. Pero no quería ser de todos modos descortés.
- Sí que lo es…
Respondió Taylor, ahora volteó para observar detenidamente a la chica que le estaba haciendo compañía, tenía el cabello bastante corto y de color rubio, y tenía la piel tan blanca como la nieve, a comparación de la suya que era más bien bronceada. Taylor se amarró su rizado cabello en un gran moño en la parte superior de la cabeza debido al calor que le causaba y decidió pedir un Cosmopolitan adicional.
- Yo quiero un mojito – pidió la acompañante – mi nombre es Marrie, ¿y el tuyo?
Taylor no tenía ganas de tener compañía esa noche, pero sus principios no le permitían deshacerse de la compañía que tan voluntariamente se había presentado, y en su caso aquello no sucedía muy a menudo.
- Soy Taylor – dijo con una falsa sonrisa y después de beber de un sorbo toda la copa de echó a la boca una menta que sacó de su bolso – uno más por favor.
- Alguien aquí está un poco acelerada – dijo Marrie para después soltar una leve carcajada.
- Hoy es un día para celebrar ¿no? – se encogió de hombros.
- Sí, pero seré sincera contigo, no tienes cara de estar celebrando algo.Taylor le dedicó una sonrisa esta vez sincera, inmediatamente supo que había sido una buena decisión aceptar la compañía de Marrie.
- Tienes razón, a quien engaño, la verdad esta noche debería estar preparando las maletas en casa, y buscar a donde irme.
- Es grave – asintió
- Y mucho – volvió a beber otro trago.
- Vamos cariño, ¿es tan malo en serio?
- Mamá me amenazó desde que empezó el año, me dijo que si no mejoraba mis notas en la universidad, ya no la pagaría, y que además de todo tendría que empezar a trabajar.
- Trabajar no es malo – respondió rápidamente – es más, puedes tener tu dinero y gastártelo bebiendo si deseas.
- Si, nunca dije que sería malo, pero en serio sería difícil yo misma pagar la universidad.
- ¿Y tus notas en verdad son tan malas?
- No son tan malas, pero no son lo suficientemente buenas, es complicado, tengo que admitir que en serio me he distraído.
- ¿Y en qué?
- En lo que me apasiona realmente, el baile.
- ¿bailas? – una nota de emoción se sintió en la voz de Marrie, y volteó su asiento para quedar frente a frente con Taylor.
- Si, bailo ballet y danza clásica – dijo Taylor orgullosa.
- Wow… eso debe ser magnífico.
- Sí que lo es, pero mamá no lo sabe, pienso que si lo llegara a saber, me deshereda o algo así.
- Que… ¿no le gusta el baile?
- No le gusta nada que yo haga, siempre está buscando excusas para regañarme o compararme con mi hermana mayor… ¿Por qué no eres como Karina, por qué no sacas buenas calificaciones como ella, por qué no estudias tanto como tu hermana, por qué no escoges buenas amistades como ella? Me tiene harta…
- Y ¿por qué no le has dicho lo mucho que te molesta? – preguntó como si se tratase de algo fácil de hacer.
- Porque se trata de mi mamá Marrie… es complicado.
- Pienso que deberías decírselo.Taylor tomó el último sorbo de su copa y pensó por un momento lo que Marrie le estaba aconsejando, la verdad nunca se había enfrentado a su madre, nunca le había hecho frente aunque siempre se había muerto de ganas por hacerlo. En su mente ensayaba las palabras que le diría, siempre fue una persona respetuosa, pero temía que algo pudiera salírsele de las manos.
- Ay no – exclamó Taylor.
- ¿Qué pasa? – preguntó con cierto nivel de intriga Marrie al ver en el rostro de Taylor que algo estaba pasando.
- Es mamá…Un auto de color rojo aparcaba en el estacionamiento de la playa, de éste bajaron dos personas, la primera, una mujer de contextura gruesa y baja estatura, con el cabello rizado hasta la cintura y un vestido cómodo por el calor de la época del año. Tras ella venía una joven muchacha muy parecida a Taylor pero no usaba la misma ropa corta sino más bien estaba vestida con unos jeans y una camiseta.
Cuando la madre de Taylor estuvo lo suficientemente cerca Taylor decidió que sería el momento de decir todo lo que tenía guardado.- Taylor – dijo la madre de ella – te estuve buscando… yo…
- Quiero decirte algo – interrumpió Taylor
- Espera hija…
- No – volvió a interrumpir – ya es hora de que me escuches…estoy cansada mamá, verdaderamente cansada, de que siempre busques una excusa para minimizarme, para hacerme sentir mal, para restregarme en la cara que Karina es mejor que yo ¿y qué si Karina es mejor que yo? No tengo por qué buscar ser mejor o peor que alguien, yo simplemente soy yo, no la comparación de otras personas.Hizo una pausa para limpiar las gruesas lágrimas que de repente y sin control empezaron a brotar de sus ojos.
- Ya no estoy dispuesta a soportarlo – continuó – y si eso significa que tenga que dejar la universidad para ir a trabajar pues lo haré, pero no será viviendo contigo, tendré que buscar mi lugar lejos de ustedes, y lejos de su estúpida manía de siempre hacerme creer que soy incapaz, que soy una inútil, o una buena para nada… lo siento mamá pero aunque esto es muy doloroso para mí… estoy cansada de ti…
Cuando ya no pudo decir más, tanto porque tenía seca la garganta como porque el alcohol ya estaba haciendo efecto, se quedó en silencio sollozando con las manos cubriéndose la cara.
- Hija yo… venía a decirte que, te di un año para que te esforzaras, para que demostraras que verdaderamente valía la pena seguir apostando por ti. Sé que tal vez no ha sido la mejor manera de exigirte, pero es que en verdad yo tampoco sabía bien qué hacer. Yo quería también felicitarte.
En el rostro de Taylor se formó una sonrisa de desconcierto y se tomó el comentario como una burla, pero no dijo nada al respecto.
- Bailas, realmente hermoso – continuó su madre – Karina me ha mostrado un video tuyo y en verdad, no puedo sentirme más orgullosa de ti, porque a pesar de las dificultades, de lo que tuvimos que pasar después del divorcio, tú fuiste la única que por algunas horas al día al menos, pasabas un momento de felicidad. Tu hermana y yo hemos estado hundidas, yo en mi trabajo y ella en sus estudios, pero tú hija, has hecho lo que más amabas. Y aunque te di hasta fin de año para demostrarme que podía seguir apostando por ti… quiero decirte que los resultados que me has dado son mucho mejores a los esperados…
En ese momento el cielo fue iluminado con cientos de luces. El año nuevo había llegado y con él la celebración. Los fuegos artificiales empezaron a estallar y el ruido no permitió que la charla prosiguiera. Taylor sólo podía llorar y llorar. Su madre se acercó y la abrazó y tras ella su hermana se unió al abrazo.
Marrie observaba desde su asiento y chocó su copa con el bartender y dijo alzando la copa a la familia de Taylor:
- Feliz año nuevo…
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Esquirlas en el Alma
Krótkie OpowiadaniaHola a todos!!! Aquí les presento una recopilación de historias cortas que escribo en mi día a día inspirado en imagenes que mis amigos me envían en mis redes sociales. Si alguno de ustedes quiere alguna historia sobre alguna imagen no dude en hacer...