Diciembre del año 762.
El planeta Namek, antaño un lugar hermoso y pacífico, se había convertido de un día para otro en el peor de los infiernos para todas las personas que se encontraban allí durante la incursión de Freezer y sus secuaces, empezando por los propios nativos, víctimas directas del asedio y asesinados casi en su totalidad por el tirano, y acabando por los soldados al servicio del imperio y el propio changlong. Ni siquiera el escuadrón de élite había conseguido librarse de un terrible destino tras su llegada a aquel mundo. Un destino que habría podido ser incluso peor si el mismo hombre que se había encargado de derrotar a la mayoría de ellos no hubiera decidido interceder a su favor para perdonarles la vida, cosa que había disgustado profundamente al orgulloso y sanguinario príncipe Vegeta.
—¿Cómo se te ocurre cometer semejante estupidez? — vociferó el saiyan, clavando sobre su némesis una mirada cargada de ira — ¿tan poco valoras tu vida que decides salvarles el pellejo aún cuando han intentado matarte en varias ocasiones? —
— A pesar de todo lo que han hecho aquí, creo que en el fondo no son malas personas del todo, sino que se han visto arrastrados por las decisiones y las órdenes de una persona desalmada—
—Si de verdad piensas eso, entonces es que eres más idiota de lo que pensaba. Esos payasos son de los pocos soldados favorecidos por Freezer y le guardan una lealtad extrema, así que hazte a la idea de que nunca van a cambiar— gruñó Vegeta, al tiempo que contemplaba de reojo cómo Ginyu y Jeice, aprovechando la discusión que se estaba llevando a cabo entre ambos, sacaban a rastras a sus compañeros inconscientes del campo de batalla, alzaban el vuelo cargando con ellos como buenamente podían y huían de inmediato del lugar para ponerse a salvo cuanto antes. Sin embargo, el príncipe, incapaz de dar su brazo a torcer y nada dispuesto a permitir que se escaparan después de todos los problemas que le habían estado causando desde que aparecieron en el planeta, se dispuso a atacarles por la espalda, creando entre sus manos una potente ráfaga de energía con la que desintegrarlos a todos de una sola vez.
—¡Ni se te ocurra hacer eso! ¡Déjalos en paz! — gritó Goku cuando se dio cuenta de sus intenciones, atrayendo sin quererlo la atención de los soldados, que no tardaron en apresurarse a aumentar la velocidad de su vuelo para situarse fuera del alcance de Vegeta — ¡ahora no se pueden defender! —
—Menos mal que tu hermano no está aquí ahora mismo para poder escuchar todas tus tonterías. Se sentiría profundamente avergonzado de ti ¿sabes? —
— Lo que Raditz pudiera pensar de mí me importa bien poco— admitió el hombre— al fin y al cabo, era una persona carente de honor. Igual que tú. —
—Ese sentimentalismo barato te va a costar muy caro tarde o temprano, ya lo verás ¡Parece mentira que seas uno de los nuestros!. — el rostro de Vegeta se tiñó de rojo a causa de la ira.
— Soy un saiyan criado en la Tierra. Eso significa que jamás seré como vosotros. — replicó Goku, encogiéndose de hombros— en cualquier caso, si deciden volver a atacarnos, sólo tendremos que vencerles de nuevo ¿no? A excepción de su capitán, tampoco es que esos soldados hayan demostrado ser unos rivales demasiado fuertes ¿no? —
En lugar de responderle, Vegeta se limitó a desviar la mirada en otra dirección y a rechinar los dientes, irritado ya no sólo porque les hubieran dejado escapar, sino también por el hecho de que Goku los hubiera derrotado con tanta facilidad y encima se dedicara a alardear de ello cuando él mismo y los dos terrícolas que le acompañaban, se habían visto contra las cuerdas durante su combate contra el monstruoso Recoome, que los habría eliminado sin pensárselo dos veces si su rival hubiera llegado varios minutos tarde. Eso era un golpe muy duro a su orgullo que nunca jamás le perdonaría.
Sin embargo él no era el único que se había sentido profundamente ofendido por aquellas declaraciones. Desde la distancia, los propios soldados también habían podido escucharlo.
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¿Enemigos o aliados? (Reescrita)
FanfictionLa vida de las fuerzas especiales cambió para siempre tras su derrota en Namek, de donde tuvieron que huir para evitar la explosión del planeta condenado. Sin embargo, por capricho del destino, sus caminos volverán a cruzarse con los de las personas...