Especial 3 (1/2)

199 26 29
                                        

Era el día más frío del año. Yoongi y yo decidimos ir a acostarnos temprano porque en el comedor estábamos muriendo de hipotermia a pesar de tener la estufa prendida.

En fin.

Llegamos a nuestro cuarto y nos acostamos debajo de la ropa de cama aún sin tener las pijamas puestas, sólo nos quitamos los zapatos.

- Tienes los pies helados -

Y así de a poco se acerca más a mi y comienza a sobar sus pies contra los míos, creando una fricción que comenzaría a dar la temperatura que me faltaba.

No decíamos nada, disfrutábamos de la cercanía del otro nada más. Realizábamos suaves caricias al otro. Yo acariciaba su brazo, él mi espalda. Y nuestros pies parecían estar en una danza hermosa compartiendo su calor.

La mano que subía y bajaba con suavidad por mi espalda, comenzó a abarcar una mayor extensión de piel, y comenzó a pasar con más presión y lentitud. Este cambio se vió reflejado en nuestra respiración... se comenzó a alborotar, igual que nuestro corazón. Yo podía sentir como su órgano noble golpeteaba cada vez más fuerte contra su caja torácica.

Se sentía bien.

Yo pasé mi mano al costado de su cuerpo, apretando con mis dedos aquella porción de piel.

Nuestros ojos estaban cerrados.

Ambas cabezas reposaban en calma, yo teniendo mi cabeza sobre su pecho y él apoyando su mejilla en mi frente.

No fuimos conscientes cuando nuestras bocas parecían llamarse. Buscándose la una con la otra. Logrando unirse en un profundo y hambriento beso. No dejando tiempo a un ritmo lento, no dejando cabida alguna a darle reposo a nuestras lenguas.

Estas batallaban la una con la otra. Anhelaban saludarse al parecer. Parecían encajar a la perfección en cada beso, como siempre ocurría.

Esa rica sensación de bienestar se esparcía por todo mi ser. Sin poder controlarlo, comenzaron a salir suaves y melódicos suspiros desde mi boca, que prontamente evolucionarían a gemidos cargados de placer por mi parte.

Y Yoongi, él soltaba el aire contenido en sus pulmones de manera lenta, chocando su respiración conmigo. Lo cual erizaba aún más mi piel, puesto que esos sonidos graves que abandonaban su garganta, no hacían más que excitarme más y más.

- Umm Jiminnie ~~

Gemí aún más fuerte porque había metido su mano por debajo de mi ropa.

Tiré mi cabeza hacia atrás y él aprovechó de comerme el cuello a besos. Esto mientras acariciaba con delicadeza mi entrepierna que comenzaba a tornarse muy dura a esta altura.

Él sabía exactamente dónde estaban mis puntos débiles. En mi cuello habían específicamente tres puntos erógenos, y él se aprovechaba de eso.

Pero yo no podía quejarme por aquello.

Tanto era lo que provocaba en mí, que sin siquiera existir penetración como tal pude lograr un rico orgasmo que quedó plasmado en la ropa que aún llevábamos puesta.

Siempre me ha gustado que exista equilibrio en el universo. Por lo que si yo me corrí, mi Hyung también lo haría.

Lo miro con una lujuria que no pensé que poseía.

Me siento sobre sus caderas, y comienzo una danza que parecía enloquecerlo. Ser bailarín tenía enormes ventajas a la hora del sexo. Sabemos cómo movernos.

- Jiminnie, si sigues así me voy a correr.

Me detengo abruptamente - No no no, tengo otra idea en mente.

No sé de dónde sale tanto atrevimiento de mi persona. Pero con él, realmente puedo hacer de todo. Puesto que lo nuestro se basa en el amor y la confianza.

Coquetamente le bajo sus pantalones y sus boxers.

Y relamo mis labios de puro gusto sabiendo lo que se venía.

- ¿Jiminnie quiere su lechita? - dice lascivamente mientras enarca una ceja.

- Sabes que a Jiminnie le encanta su lechita - respondo siguiendo su juego.

Realmente me encantaba hacerle sexo oral.

Me agradaba la textura que tenía su pene dentro de mi boca.

Amaba escucharlo gemir por lo bajo porque le gustaba lo que estaba haciendo. Sentir que tenía ese poder sobre él, ese poder de excitarlo hasta límite de la cordura.

Me gusta hacerlo lento y paulatino. Tentándolo.

Primero sólo soplo en la punta de su miembro como si estuviese soplando una vela de cumpleaños.

Luego de que él se queje de que deje de matarlo con la espera, prosigo.

Lo siguiente es dejar pequeños besitos en toda la extensión. Leves tactos que seguían volviéndolo loco.

- Jimin por favor, no me tortures así.

Soltaba una risita inocente, y continuaba con mi trabajo.

La tercera fase era el uso de mi lengua. Desde la base hasta la punta recorriendo una y otra vez. Uno que otro chupetón que daba sólo por gusto. Hasta que metía de lleno su miembro en mi boca.

Qué sensación más sublime.

- Ah ~~~

Soltó fuerte y claro cuando logró el tan anhelado orgasmo.

Y yo gemí también por el sólo hecho de sentir su semen en mi boca.

- Jiminnie consiguió su lechita.

- Eres insaciable Park Jimin.

- No digas eso aún, pues aún no terminamos aquí - le guiño un ojo, provocándolo aún más.

⭕⭕⭕

🙊😳

Con amor, la tía Lolo 🍑

 The smile that changed everything [ YOONMIN ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora