Cap 13: L es para Bibliotecaria (L is for Librarian)

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«Setenta millones de libros en las bibliotecas de Estados Unidos, pero el único que quieres leer nunca está», Tom Masson

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___________(tn) amaba leer. Tal vez esto era lo que ella más amaba hacer. No había nada como yacer en su cama en un día particularmente lóbrego, lo cual era extremadamente común en Seattle, envolverse en una cálida manta y leer un buen libro.

Cuando ella leía un libro especialmente bueno, que sabía que a Justin le gustaría, le enviaba una copia con una pequeña inscripción escrita en el interior de la cubierta del libro.

Justin todavía tenía todos los libros en cuatro estantes de su dormitorio.

Ella llegó a conocer que Justin tenía una extensa y no muy bien escondida, colección de pornografía, en la cual unos cuantos, más o menos diez videos trataban del mismo tema… la bibliotecaria sexy. Ella también llegó a conocer de una ebria excursión una noche del verano anterior a su graduación, que Justin había fantaseado en varias ocasiones con dirigir a la bibliotecaria a su escritorio y tan solo tomarla allí.

Así que, mientras Justin dormía como un bebé, ella sacó la letra L y casi inmediatamente, la idea de ponerse una falda de tubo, anteojos de marco negro y una camisa la hizo calentarse, pero con todo en lo que había estado pensando, esto fue empujado al fondo de su mente.

Pero nada detuvo que la fantasía de jugar se repitiera en su cabeza durante el lunes. Mientras se sentaba en su oficina, leyendo otra deprimentemente aburrida historia de amor no correspondido que en realidad sí es correspondido, ella no pudo evitar imaginar a Justin y a sí misma en su habitación, rodeados de libros. Ella casi podía sentir a Justin frente a ella, regresando un libro retrasado, sus ojos mirando directamente a la línea de botones desprendidos de su blusa. Ella casi podía sentir su aliento en su cuello y sus manos quitando su cabello del apretado rodete en el que estaría.

El martes, ella estaba tan increíblemente inundada de trabajo que se quedó en la oficina hasta las once, y cuando llegó a casa, le dijo un —hey— poco entusiasta a Justin y gateó a la cama, exhausta.

Fue el miércoles, que ___________(tn) tuvo la madre de todas sus fantasías mientras leía el manuscrito de un libro de cuentos cortos.

En vez de ella detrás del escritorio, estaba Justin luciendo una ajustada camisa de botones blancos, una fina corbata negra, ajustados pantalones, y un hermoso par de lentes de marco grueso, no negros sino verde esmeralda, que quedaban absolutamente sensacionales en su pálida piel. Lucía suculento. Delicioso incluso.

Y mientras la fantasía pasaba detrás de sus ojos cerrados, sus manos se movieron bajo sus pechos, y si no hubiera sido por su celular sonando, ella estaba más que segura de que su mano hubiera viajado mucho más abajo en cuanto las imágenes de Justin apoyándola entre los estantes de libros empezaran a aparecer como un fuego veloz.

Cuando llagó a casa el viernes, estaba increíblemente inquieta por el fin de semana. Era su primer fin de semana en mucho tiempo, y no podía esperar. Tan sólo la mera anticipación del sábado la estaba poniendo húmeda. Tan sólo figurarse los botones blandos ciñéndose en el pecho de Justin era suficiente para hacerla empapar sus bragas, y su comportamiento no pasó desapercibido.

—¿Qué pasa, _________(tn)? —preguntó Justin, mirando a __________(tn) rebotar en su asiento en la cena del viernes.

—Nada —fue su respuesta, y fue demasiado rápida.

—¿De verdad? Porque para mí luce como si un montón de cosas estuvieran en tu mente. ¿Qué te tiene tan ansiosa?

___________(tn) sonrió, tratando de contenerse lo más que pudo, pero su cara la delató. Imaginó que sus mejillas estaban casi tan rojas como su sostén.

Alphabet Weekend  JB.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora