"No hay mucho por hacer."

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Los chicos estaban de pie, con una leve inclinación hacia la persona frente a ellos a modo de saludo.

El menor de los chicos al no sentirse nada bien, tomó su asiento dejando al mayor a cargo, él con mucha discreción se alejó un poco con el doctor para preguntar el estado de Taehyung.

Debo ser honesto contigo, chico. Fue un accidente espantoso, puedo verlo en las lesiones de estas personas, tu amigo ha recibido daños y lesiones por todo el cuerpo, tanto así, que podría salirse de nuestras manos.

El chico sintió su cuerpo tensarse ya que no sabría qué decirle a su amigo quien estaba al borde de la locura al no saber el estado de su pareja, podía simplemente mentirle y decirle que estaría bien, sin embargo la última frase le había dejado helado, podía ser probable que él perdiera la vida.

Muchas gracias, Doctor.

Soltó en un hilo de voz, haciendo una pequeña reverencia. El hombre frente a él tocó su hombro de manera reconfortante, y lo sacudió un poco regalándole una sonrisa que poseía toda emoción más no la que él buscaba: seguridad. El gesto había sido inútil ya que ahora se sentía más ansioso y descompuesto.

El hombre se soltó del chico, pidió permiso y se retiró haciendo su camino por el pasillo de color blanco que guiaba a la sala de operaciones.

El chico regresó con su amigo quien se encontraba con una enfermera que le trataba de animar, no le sorprendió, él era bastante guapo y era como un imán de mujeres, pero, él no estaba interesado en ellas.

Escuchó como su amigo murmuraba "Nosotros discutimos... de manera horrible..."

El chico tomó asiento al lado de él, captando la mirada de la enfermera, ambos se sonrieron y ella peinó un mechón de cabello que caía por su rostro escondiéndolo tras su oreja. El mayor tomó al chico por los hombros dándole un pequeño apretón, logró que desviase su atención y que se girara en su dirección y la chica al lado del menor se levantó y despidió educadamente haciendo su camino a algún lugar al que los chicos no prestaron atención.

¿Quieres volver a casa? —Preguntó el mayor con las manos sobre sus hombros, masajeándolos un poco.—

Por supuesto que no.

Pasaron las horas, el reloj marcaba las 5 de la madrugada, había cada vez más gente dejando emergencias, otras cuantas quedándose, otras dormidas, entre ellas el menor de los chicos, al parecer, el "agua" que la enfermera le había ofrecido tuvo efecto, logrando que por fin éste cayera profundamente dormido. El mayor lo cargó, dejando sus piernas alrededor de su cintura, sujetó sus piernas y dejó que su cabeza reposara en su hombro.

Le dio las gracias a la enfermera que le había servido el vaso con éste curioso líquido que lo puso a dormir en minutos.

Caminó hacia el estacionamiento, llegando al auto y dejándolo en el asiento de atrás para que durmiera. Insertó las llaves, llevando a la vida el motor de la máquina y salieron del lugar.

Condujo varios minutos sin que su amigo se despertara, lo cual era bastante tranquilizante, porque seguramente lo mataría si despertara y se diera cuenta que ya no estaba en el hospital.

Una vez en casa de su amigo, volvió a cargarlo y tocó la puerta ya que alguien más se encontraba ahí. De inmediato la puerta se abrió y apareció un chico frente a ellos quien rápidamente se quitó para darles paso libre.

Hicieron su camino hacia el dormitorio del menor, subiendo las escaleras con cuidado y de forma silenciosa.

¡Hyung! Pensé que no volverían jamás, estaba tan preocupado... —Susurró el chico, siguiendo los pasos del mayor con un rostro bastante apagado.— ¿Nos quedaremos? —Preguntó el chico mientras su amigo dejaba al castaño profundamente dormido en su cama, lo arropó y dejó una tenue lamparilla de noche encendida.—

Creo que deberíamos...

Ambos observaron a su amigo, quien a pesar de estar dormido, salían lágrimas de sus ojos creando un húmedo camino tras ellas, no sollozaba, sin embargo, incluso en el mundo de los sueños se la estaba pasando mal.

¿Cómo están Taehyung y Eun? —Susurró el menor sin dejar de ver con clara preocupación al chico que dormía frente a ellos. El mayor se giró a verlo y luego regresó su vista al punto inicial.—

Vamos afuera...

Ambos salieron de la habitación, cerrando la puerta tras ellos con cuidado.

Bajaron hasta la sala y el mayor se apoyó contra la pared mientras que el menor se sentó en el sofá frente a él dejando sus manos sobre sus rodillas. La conversación comenzó, se explicó la situación, el estado de ambos, los reportes médicos y lo que el doctor había comentado.

Todo se oscureció en sus rostros, la situación era devastadora, se sentían ansiosos, preocupados, con miedo.

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