Zero es un chico "normal" que camina por las transitadas calles de la ciudad de Onett. Viste ropa común: pantalones negros, camisas y sudaderas oscuras, siempre cerradas. Su destino es desconocido. Nadie sabe a dónde va, ni dónde vive. Su existencia es un enigma.
Sobre su pasado, no hay registros, y según él, así debe ser. Nadie debe saber lo que ocurrió en su vida. Es un joven misterioso, serio —muy serio— y frío con los demás. Nadie lo ha visto sonreír; solo unos pocos pueden decir que alguna vez lo han visto diferente. A pesar de todo, quienes han logrado acercarse un poco, saben que hay más detrás de esa mirada apagada.
Para comprender por qué es así, contaremos un fragmento de su historia.
Zero solía ser alguien alegre, siempre con una sonrisa y una energía que parecía no agotarse. No le gustaban los problemas y, cuando podía, ayudaba a resolver los de sus amigos y su familia. Jugaba con ellos, reía, vivía. Pero un día, comenzó a alejarse. Se volvió distante, frío, incluso hostil. Con el paso del tiempo, dejó de desear, dejó de amar. Renunció a todo. El motivo sigue siendo un misterio. Lo único claro es que empezó a odiar a las personas, sin importar quiénes fueran.
En la gran ciudad de Onett, un día, Zero se dirigió a un lugar apartado. Allí se encontraba una vieja casa, abandonada y desgastada por los años. Entró sin dudar.
—Qué fastidio eres… ¿Nunca me vas a dejar? —dijo en voz alta.
Desde las sombras, alguien lo observaba.
—Oh, claro que no. Tengo grandes planes —respondió esa voz, entre risas—. Solo tienes que esperar. Te encantarán.
Zero se dejó caer al suelo, gritando al aire como si su alma fuera arrancada lentamente, como si suplicara ayuda… pero nadie acudió.
—Déjame, por favor, te lo suplico. No quiero vivir con esto toda mi vida —rogó Zero.
—Eso es imposible. Me divierte verte sufrir —dijo la voz, riendo de nuevo. Luego, se desvaneció entre las sombras.
Zero quedó en el suelo, derramando lágrimas como un niño, sin fuerza, sin esperanza. Minutos después, se levantó lentamente, se limpió el rostro y salió de aquel lugar, arrastrando un dolor que no se veía, pero se sentía en el aire.
Caminó por un sendero oscuro, con lágrimas en los ojos y el corazón destrozado. Lo que él no sabía era que alguien lo observaba desde la distancia. Alguien… o algo. Una presencia misteriosa que, quizás, jugaría un papel importante en su destino.
En su camino, se cruzó con un desconocido. Un extraño que, al verlo, le preguntó:
—¿Estás bien? ¿Qué te pasa?
—Aléjate… no estoy de humor —respondió Zero, subiéndose la capucha del suéter y apartándolo con el hombro.
—No seas tan amargado con las personas… Quedas mal. Te lo digo por experiencia —respondió el extraño.
Zero lo escuchó en silencio, sin mirar atrás. Siguió su camino. El desconocido, por su parte, lo observó alejarse con una expresión de melancolía y preocupación, como si algo en él le resultara familiar, como si su dolor le doliera también.
La gran pregunta es: ¿por qué sentía esa preocupación por alguien a quien nunca había visto? ¿Y quién era realmente?.
Nadie lo sabe por qué en este mundo... Las posibilidades son infinitas
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Killer
RandomHace tiempo en algún lugar de la superficie había un chico "normal" pero nadie sabia que secretos ocultaba este chico historia y pasado... amenos que un día se revele su verdadera naturaleza.
