En el pueblo de Onett amanecía un nuevo día. El aire fresco anunciaba una mañana tranquila, como era común en el lugar. Los habitantes del pueblo salían a caminar o a desayunar, disfrutando del sol matutino que les acariciaba el rostro.
Delzin y Betsy despertaban con calma, como cualquier otro día. Delzin se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, mientras Betsy, desde la habitación de invitados, observaba el paisaje a través de la ventana. Podía ver a la gente caminar, convivir y ser feliz; lo habitual en ese apacible pueblo. Tras un rato, dejó la ventana y se unió a Delzin en el comedor para compartir el desayuno y una charla amistosa.
Mientras tanto, Dante también se despertaba. Preparó su desayuno mientras revisaba su celular, navegando por noticias, videos y novedades en la red local. Era una mañana común para un chico común.
Zero, por su parte, se levantó, preparó su desayuno y lo colocó en la mesa. Sin embargo, algo llamó su atención: una carta junto a la ventana. La tomó con curiosidad.
—¿Quién habrá dejado esta carta...? Más raro aún, ¿cómo sabe quién soy? —murmuró.
Al observarla con más detalle, notó un alias en la firma: *Little E*.
—Supongo que no va a revelar su identidad tan fácilmente, ¿no? —dijo para sí mismo—. Aun así, esto me intriga... la leeré más tarde.
Dejó la carta sobre la mesa y desayunó. Al terminar, recibió un mensaje del grupo creado por Dante. Era Delzin quien escribía:
**Delzin:** “Hola, ¿cómo amanecieron? Espero que bien. Les escribo porque quiero presentarles a una amiga. ¿Podrían ir al parque para conocerla?”
**Dante:** “Oh, claro. Siempre tengo tiempo. Me parece bien.”
Zero respondió sin pensarlo mucho:
**Zero:** “Claro, no tengo otra cosa que hacer.”
**Delzin:** “Perfecto. Nos vemos en el parque por la tarde. Eso es todo, ¡nos vemos!”
**Dante:** “Vale, nos vemos al rato.”
Zero lavó sus platos, se puso su clásico suéter negro cerrado, guardó la carta en el bolsillo y salió a caminar para pasar el tiempo.
Mientras tanto, Delzin compartía el rato con Betsy, quien aprovechó para contarle algo que había sucedido la noche anterior:
—No te había querido decir porque sé que te preocupas mucho por tus amigos... pero anoche me encontré con unos pandilleros del pueblo. Casi me quitan mis cosas, y...
—¿Cómo que te atacaron los pandilleros y no me dijiste nada? —interrumpió Delzin, preocupado—. Tenías que decírmelo, al menos para reportarlo a seguridad o algo...
—Lo sé, lo sé. Perdón, debí habértelo contado. Pero aún no termino. Lo más raro fue que, justo cuando parecía que me iban a asaltar, pasó un chico... y en lugar de amedrentarlo, los pandilleros salieron corriendo, como si les diera miedo. Fue muy extraño… ellos no huyen así de fácil, y menos cuando están en grupo.
Delzin tomó su taza pensativo.
—¿Huyeron de una sola persona? Tal vez era el líder de otra pandilla... suena lógico.
—Supongo que sí —respondió Betsy, también tomando su café—. Es lo único que se me ocurre.
—Lo importante es que estás bien. Me alegra saberlo. Bueno, ya casi es hora de ir al parque a presentarte a mis amigos —dijo con una sonrisa.
—Claro, me servirá para despejar la mente —respondió ella, levantándose.
Ambos se dirigieron tranquilamente al parque. Poco a poco, todos se iban reuniendo en el mismo lugar donde se conocieron por primera vez.
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Killer
DiversosHace tiempo en algún lugar de la superficie había un chico "normal" pero nadie sabia que secretos ocultaba este chico historia y pasado... amenos que un día se revele su verdadera naturaleza.
