[RUGGERO]
Crecí en Pescara, una pequeña provincia de Italia, en la que viví una infancia increíble, junto a mis papás y mi hermano. Cuando era niño, para mi era suficiente despertar por la mañana, sintiendo el toque de los rayos del sol que se colaban por mi ventana y tocaban tiernamente mi rostro; era maravilloso sentir como provocaban que mi cuerpo quisiera estirarse a todo lo ancho de mi cama y siempre lanzaba un ligero suspiro.
No vivíamos muy cerca del mar, pero, aun así, el sonido de las olas podía escucharse muy levemente si uno ponía atención y si realmente te concentrabas, podías hasta sentir la brisa del agua salada sobre la piel; sí era yo todo un soñador, un romántico, siempre con todos los sentidos alerta, tal vez ese fue uno de los factores por los que decidí convertirme en chef. Y digo uno de tantos factores, porque otro que, sin duda fue determinante, fue mi madre y su maravillosa manera de cocinar.
Mi madre siempre cuenta la historia de cómo supo que yo me iba a convertir en un chef internacional a cada persona que conoce, es una mujer adorable y increíblemente tierna, ama contar esa historia y yo siempre estoy encantado de escucharla, no importa cuantas veces la cuente, es como si cada momento lo volviera a vivir…
En voz de Antonella:
- Desde que estabas en mi vientre, yo ya sabía que ibas a ser un gran chef. ¿Sabes que tuve los más extraños antojos mientras estuviste ahí? ¡Tu padre ya no soportaba tantos sabores extraños! Ja, ja, ja, ja… bueno hasta apostaba con sus amigos para ver quien adivinaba el antojo más insólito que yo iba a tener. Pero lo que nadie entendía es que tu y yo teníamos un lazo muy especial, podría casi decirse que tú eras quien me decía qué se me antojaba, qué ingredientes comer para que tu pudieras hacer tus recetas desde mi pancita. Así que cuando saliste, ¡prácticamente ya estabas listo para cocinar! Siempre he estado tan orgullosa de ti mi cielo.
- Mamma, ¿sabías que siempre recuerdo esa historia mientras cocino? creo que es el secreto de mi éxito.
Siempre le digo lo mismo, adoro la cara de orgullo que pone. Mi relación con mi madre siempre ha sido de lo más especial, así que cuando decidí estudiar en “Le Cordon Bleu” de Paris, a ella fue a la primera que se lo dije, sabía que le costaría mucho dejarme ir, pero a pesar de eso, siempre me dio su apoyo.
Después de terminar la Universidad en Francia, recorrí varios países, puliendo mis técnicas culinarias, jamás tuve la necesidad de establecerme en algún sitio, me sentía cómodo trabajando temporalmente en restaurantes de lujo, sin echar raíces. Tampoco tuve mucho interés en tener una pareja, no tenía tiempo para eso, solo me enfocaba en trabajar y hacer lo que me gustaba.
En la Universidad conocí a mi mejor amigo, Sergio, un chico bastante fiestero, era él quien a veces me obligaba a que saliéramos con chicas y expandiera mi circulo social, pocas veces lograba convencerme, pero siempre estuvo ahí para mí, como un amigo y un hermano, y desde entonces siempre se mudó conmigo a donde iba.
Nunca pensé que mis ideales cruzarían fronteras, y me harían viajar por varios países para poder llegar a ser el profesional que soy hoy.
Hace 3 años recibí una propuesta muy interesante sobre abrir mi propio restaurante en la ciudad de Buenos Aires, Argentina junto con Sergio, quien se convirtió en mi socio. Obviamente el Restaurante tendría que ser de comida italiana, y pensando en mi madre, decidimos nombrarlo “l'italia con amore”.
Durante el primer año del Restaurante conocí a Miriam, ella había sido un contacto importante para poder conseguir ciertas licencias de alcohol y ese tipo de cosas, pudimos conocernos un poco más y después de algunos meses, comenzamos una relación. Puedo decir que, con ella, las cosas son relativamente sencillas, ella es mucho de hacer planes, muy predecible, bastante estructurada, pero bueno, me parece que las cosas así funcionan para los dos. Jamás me imagine que estar en una relación estable fuera así, me había imaginado algo más parecido a lo que mis padres tenían, la gran historia de amor en donde con solo mirar o rozar a la otra persona te dieras cuenta de que estaban destinados a estar juntos, algo etéreo, mas allá de la razón y del entendimiento.
Estaba convencido de que mi destino no era vivir una gran historia de amor, hasta aquella mañana de lunes…
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"Un café para dos"
Romance"Cuando dos miradas se encuentran, no son necesarias las palabras". ¿Existe realmente la perfecta historia de amor? ¿Pueden dos personas estar destinadas a encontrarse en el momento preciso? ¿Se puede vivir esa historia de amor por siempre? Puede s...
