Evan
Los primeros rayos del sol se asomaban en el horizonte, el cielo aún tenía ese tono azul oscuro con pequeñas estrellas que asemejaba a las perlas de un costoso collar y yo apenas iba de camino al castillo, no tardaría mucho en llegar pero la emoción me hizo apretar el paso y estar frente a los grandes portones 10 minutos antes de lo acordado.
Toque la pequeña flor y espere a que Deacon apareciera frente a las enormes puertas, el cual no tardo ni 5 minutos en estar en frente de mi.
—Buenos días muchacho llegaste temprano— su apariencia era cansada como cuando tienes una mala noche.
—Si lo siento, es la emoción.
—Eso pensé, vamos pasa— las flores tenían un olor más intenso a esta hora cosa que me mareo un poco mientras nos dirigíamos a las puertas.
Deacon me llevo a la misma habitación de ayer y me dijo que era la biblioteca pero también el cuarto favorito del rey. Cuando llegamos a las puertas Deacon llamó suavemente, el rey tardo unos instantes en contestar y le pidió que entraramos. Esta tenía una iluminación más tenue que ayer, con solo unas cuantas piedras encendidas.
El rey yacía detrás del gran escritorio con un libro en las manos. Deacon fue el que habló.
—Buenos días mi señor aquí esta el muchacho— dijo mientras me señalaba.
—Llegas temprano Evan— contestó el rey retirando su atención del libro y posandola en mi.
—Me gusta dar una buena impresión el primer día mi señor.
—Muy bien muchacho, ahora te diré cual será tu trabajo. Tendrás que vigilar y cuidar a nuestra mejor guerrera.
¿Enserio ese sería mi trabajo?, sería muy sencillo si era la mejor guerrera no tendria ningún problema.
—Pero si es su mejor guerrera ¿porqué necesita de mi cuidado?.
—Ella está sufriendo de unos ataques muy seguidos por lo que necesita de cuidados específicos y tu eres indicado para el puesto gracias a tus conocimientos de herbolaria.
—¿Cómo sabe de eso?.
—Muchacho nosotros conocimos a tu abuelo y confiamos en que te transmitió sus conocimientos.
—Eso es cierto mi señor— pensé que no reconocerían mis raíces.
—Bueno Evan, entonces ¿si aceptas el trabajo? ya que si lo aceptas no hay vuelta atrás.
—Claro que lo acepto su señoría— esto sería realmente sencillo.
—Bien— el tono en que lo dijo fue frío y dudoso de que pudiera con el trabajo—Deacon lleva al muchacho a su nueva habitación y dale un mapa del castillo para que no se pierda.
—Por supuesto mi señor, compermiso.
—Hasta más tarde Evan—se despidió el rey y luego volvió a centrar su atención en el libro.
Seguí a Deacon por los largos pasillos del castillo hasta llegar a unas escaleras estas estaban alumbradas con muchas piedras blancas que iluminaban muy bien pero con forme decendiamos el olor a humedad aumentaba.
Las escaleras nos conducieron a unos tipo calabozos en los que solo había 4 habitaciones y ninguna estaba abarrotada si no más bien tenían puertas azul oscuro con cerraduras muy bien reforzadas. Me puse nervioso porque esta no sería la estancia de la mejor guerrera de los reyes, el pánico se apoderó de mi y pensé lo peor de esta situación, me mantuve atento a Deacon por si me atacaba.
—¿Qué hacemos aquí?—cuestione retrocediendo lentamente. Estaba sudando en frío por el miedo.
—Aquí se encuentra la muchacha—dijo mientras se volteaba a verme— debes saber que esta no es una chica normal.
—Claro que no lo es, ella es una guerrera y por esa simple causa no es normal.
—No lo entiendes, esta chica tiene magia o más bien ella es magia y una muy poderosa.
—Me estas diciendo que ella tiene magia pura.
—Si Evan, por esa razón está aquí encerrada cuando tiene un ataque su magia sale de su cuerpo y puede matar a cualquiera que esté cerca, una vez casi mata a la reina por eso prefirieron mantenerla aquí abajo al cuidado de alguien.
—Y ese alguien soy yo— la verdad no me esperaba algo así ahora entiendo que este trabajo no seria fácil.
—Si Evan— su voz sonaba como si temiera por mi, como si me tuviera lastima— ahora te mostraré cada una de las habitaciones y al último conocerás a la chica.
—Esta bien, muéstrame lo demás.
Las puertas estaban ubicadas una en la derecha otra en la izquierda y dos en el centro. La primera que me mostró fue la de la derecha esa era un cuarto de entrenamiento muy bien equipado, la segunda que estaba del lado izquierdo era mi habitación, esta era realmente grande con una pintura color pergamino viejo, una cama en la esquina, una gran alfombra, un armario, una mesa y una silla, una pequeña ventana en la parte más alta de la pared central, un baúl y una parrilla algo vieja. El tercer cuarto que estaba en el centro era el baño, este era espacioso y con una tina de baño muy grande.
—Oye Deacon pero solo hay un baño.
—Si, lo tendrás que compartir con la chica.
Esa simple idea me ponía incomodo, muy pocas veces había convivido con chicas y esa idea de compartir el mismo baño no me agradaba.
Solo quedaba el último cuarto que supuse sería su dormitorio.
Tenía una sensación muy rara de emoción-miedo por ver quién era la que estaba detrás de esa puerta.
La verdad no me esperaba ver a alguien así...
ESTÁS LEYENDO
Reina De Dos Coronas
FantasyHubo un tiempo en el que los reinos estuvieron separados. Con una reina buena que quería la unión y con otra mala que deseaba todo el poder sin importar el costo. La oscuridad crecía queriendose apoderar de todo, su magia destruía y solo con un jur...
