Evan
El sueño ya se estaba apoderando de mi, sentía mi mente nublada, mi cuerpo ya totalmente relajado y tranquilo cuando escuche unos leves quejidos, pensé que había sido parte de mi sueño por lo que no le tomé importancia.
Al poco rato volví a escuchar los mismos quejidos pero ahora mucho más claros y supe que eso no era un sueño, abrí mis ojos y traté de despejar mi cabeza volviendo a escuchar los quejidos ahora más fuertes.
Me levante y camine descalzo hasta la puerta de mi habitación la abrí y salí disparado a la habitación de Malaika de la cual salían los quejidos, abrí la puerta solo un poco y ahí la vi quejándose y moviéndose sin cesar parecía tener un muy mal sueño.
Abrí por completo la puerta y me acerque lentamente a su cama, vi que su frente estaba llena de pequeñas gotas de sudor, realmente debería ser una pesadilla muy mala.
-Malaika- toque su hombro moviendola un poco- despierta es solo un sueño - la moví un poco más esperando que ya despertara.
Y entonces abrió sus ojos y se enderezó de golpe.
Malaika
Todo estaba oscuro, demasiado oscuro. Solo escuchaba esa voz tan horrenda que me ponía los pelos de punta no entendía muy bien lo que me estaba diciendo ya que hablaba en las viejas lenguas y yo solo sabía algunas palabras o cortas oraciones.
Sus risas me penetraban hasta los huesos y sentía como mi piel comenzaba a sangrar por las cortaduras que de un momento a otro comenzaron a aparecer.
Todo era tan horrendo y a pesar de ya haber tenido la pesadilla muchas veces el miedo no desaparecía.
-Malaika...
Escuche mi nombre a lo lejos.
-Despierta es solo un sueño- la voz se oía más clara y real logrando hacerme despertar al fin.
Abrí los ojos de golpe, tenía la frente llena de sudor, la respiración agitada y las manos me temblaban.
Mire a mi derecha y ahí estaba Evan parado, todo despeinado y sin zapatos con una expresión de preocupación. Apreté la sabana con mis manos para que no notará que temblaban pero creo que ya lo había echo.
Le iba a reclamar de por qué había entrado a mi habitación pero me interrumpió.
-¿Estas bien?- preguntó- disculpa por haber entrado así a tu habitación pero escuche que estabas quejándote y vine a ver que pasaba.
Me quede muda no sabia que decir, él solo se había preocupado por mí cuando a nadie le interesaba.
-¿Fue una pesadilla muy mala?
No tenía caso mentirle el vio lo mal que me puse y también escucho mis quejas así que solo asentí esperando a que ya saliera.
-¿Las tienes muy seguido?
-No es asunto tuyo— conteste en tono cortante— así que mejor ya vete.
Este tipo me hacia enojar tan fácilmente, no quería su amabilidad, ni su compasión, ni su lástima. Él era demasiado blando para ser un soldado y no quería que el me transformara en una igual.
-¿Crees poder dormir de nuevo?- ¿por qué aún seguía preguntando?
-No y no veo porque debería de importarte o como podrías ayudarme- quería que se largará ya de mi habitación.
-Muy bien entonces creo que... - se revolvió su cabello un poco y luego soltó un suspiro- si te podría ayudar pero aun así tu no aceptarías mi ayuda tengo una mejor idea me quedaré aquí haciéndote compañía hasta que puedas volver a dormir y si es que las pesadillas vuelven estaré para despertarte.
-No, no, no, no, tu no puedes quedarte aquí - estaba loco si pensaba en que lo iba a dejar — no necesito que me trates como una niña pequeña.
-Si me voy a quedar así que muévete- me hizo una seña para que lo dejara entrar en mi cama- y tal vez no seras una niña pequeña pero si lo pareces.
-No me voy a mover así que ya lárgate o ahora en vez del labio te romperé la nariz— estaba loco y quería morir que magnífico.
-Bueno entonces solo dame una almohada- se acerco mucho más y me quito una almohada.
-Muy bien ahora puedes dormir- sonrió victorioso y se acerco a la puerta- a y no te preocupes no te haré nada si es que lo pensaste, ahora ya hay que dormirnos.
-Que no entiendes que no puedes quedarte aquí.
Bostezo y se acostó enfrente de la puerta.
-Entonces ven e intenta sacarme- dijo en tono retador, estaba furiosa y claro que lo sacaría de la habitación.
Me levante y me acerque a él, abrí la puerta y salí de la habitación. Evan fingía estar dormido así que tome uno de sus tobillos y lo arrastre hasta dejarlo afuera.
—¿Pero que rayos...?
—Te dije que no podías quedarte aquí y fue algo muy estúpido de tu parte el pensar que no podría sacarte.
Lo deje a la distancia exacta para golpearlo con la puerta cuando la cerré.
—Ya te habían dicho que eres un encanto— grito en tono sarcástico para luego quejarse en voz baja.
Claro que si muchas personas me lo habían hecho saber, todos la primera vez que me veían me adoraban pero cuando conocían lo que realmente era me odiaban y veían con repulsión.
Evan
El portazo enserio me dolió, me levante y me dirigí a mi habitación.
—Eso te pasa por preocuparte Evan— me dije en voz baja.
Me volví acomodar en mi cama y en un rato me dormí profundamente si Malaika tuvo otra pesadilla ya no lo supe.
El día siguiente sería un nuevo reto para ambos...
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Reina De Dos Coronas
FantasyHubo un tiempo en el que los reinos estuvieron separados. Con una reina buena que quería la unión y con otra mala que deseaba todo el poder sin importar el costo. La oscuridad crecía queriendose apoderar de todo, su magia destruía y solo con un jur...
