Abro los ojos y lo primero que veo son unos ojos azules (y joder, qué ojos) que me miran con preocupación.
Me incorporo poco a poco aturdida, me duele muchísimo la cabeza.
_¿Qué ha pasado?- Le pregunto.
_Te has desmayado mientras subíamos las escaleras y te has dado un buen golpe. Te he llevado en brazos hasta aquí- dice seriamente.
Yo no sé ni qué coño hago ahí, en casa de un tío (que sinceramente es un poco pesado) que no conozco de nada. Lo único que sé es que llevo horas sin comer .
Se enciende un cigarro. ¿Alex se llamaba, no? Joder, que mala soy para los nombres.
Me incorporo del todo y me apoyo contra el sofá. Suspiro.
_¿Por qué te has desmayado?- me pregunta.
_No lo sé, habrá sido el calor, me pasa a veces- (yo y mi puta manía de pensar después de hablar)
_¿El calor? JAJAJAJAJAJAJAJ, estamos en pleno invierno rubia- dice mientras echa el humo y se ríe.
¿Rubia? Vaya confianzas... Me pongo roja. Bueno, roja no. Como un tomate. ¿Cómo puedo ser tan tonta?
Se levanta del sofá y apaga el cigarro. Se sigue riendo el capullo de él.
_¿Quieres tomar algo...? ¿Una cerveza, una coca-cola...?-me pregunta mientras se dirige a la cocina.
_Una coca-cola está bien, gracias.- respondo.
Joder, son casi las dos. Tengo que estar en casa en media hora y estoy en la otra punta de la ciudad.
Me levanto del sofá, cojo mi mochila y me abrigo, justo cuando el sale de la cocina con un par de coca-colas.
_¿Dónde vas rubia?- me pregunta con decepción.
_Tengo que irme a casa ya.. es casi la hora de comer y ya es tarde.- respondo.
_Vale, te llevo a comer a un restaurante italiano que está justo en la calle de en frente. Es buenísimo.
_No... gracias pero tengo que ir a casa.- me dirijo hacia la puerta..
(Este tío está loco)
_Al menos déjame que te lleve a casa.- dice todo convencido.
_No hace falta que te molestes, cogeré el bus.
_Insisto, de verdad, vamos.- Dice sonriendo y cogiendo las llaves de una mesita justo alado de la muerta.
Suspiro. Bueno, así al menos no tengo que ir andando. No tengo dinero ni para el autobús.
Subimos al coche. Arranca mientras se enciende otro cigarro.
(Joder, este tío fuma mucho más que yo, y ya es decir) pienso.
El trayecto se me hace eterno. Me encuentro un poco mal, tengo sueño, hambre y este tío no deja de hablar. Le miro de reojo. Esta buenísimo, las cosas como son. Me bajo del coche, le doy las gracias y antes de que pueda decirme nada, cruzo la calle corriendo. Una despedida fría, como Madrid esa mañana.
Digamos que es el típico chico que no está a la altura de chicas como yo, que nunca se fijaría en mi, hasta que pasa. Y bueno. Eso no lo supe hasta que llegué a casa y entré a mi habitación.
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Adolescente en ruinas.
Teen Fiction(Hay personas que dejan huella, otras dejan cicatrices.) Álex era de los que llegan de pura casualidad, con una pedazo sonrisa, dispuestos a todo, capaces de sacarte del puto infierno. Y sobre todo, pisando fuerte y dejando huella. Sin importar cua...