— ¡Miguel! — grito Elena alargado el nombre de su nieto al momento de llamarlo, el mencionado dejo la guitarra soltando a la par un suspiro
— ¡¿Mandé?!
— Vaya a atender la puerta mi'jo, que insisten mucho — pidió la mujer que revolvía lo que tuviera en la olla, meneando levemente la cadera a la par del cumbion que sonaba de la radio. Miguel, obediente, se dirigió a la puerta para abrirla esperando tener que ahuyentar a algún vendedor ambulante. Ni eso era tan malo en comparación a lo que le esperaba.
— ¡¿Pero que chingada?! — exclamó con la mejor cara de estupefactado que pudo poner. Ahí estaba ese chino nuevamente, parecía que no se rendiría fácilmente. Esta vez vestía un esmoquin, su cabello que por lo general estaba despeinado ahora lo tenía perfectamente arreglado, mostraba una amplia sonrisa mientras sujetaba seguro una caja de chocolates en forma de corazón y una canasta con vino, pan, uvas, flores de plástico, y algo así como una muñeca de calavera. Oh, no otra vez.
— ¡Buenas noches Miguel! He venido a presentarme formalmente en tu casa y pedir el consentimiento de la matriarca para cortejarte — mostraba una amplia sonrisa segura, Miguel le cerró la puerta en la cara
— Ni'to ¿Quién era? — se acercó su pequeña hermana con curiosidad ante el abrupto golpe seco con el que Miguel cerró la puerta
— Un vendedor de biblias, pero abuelita ya tiene una, si vuelven a tocar y es un chino dile lo de siempre— responde Miguel alejándose mientras rodaba los ojos, sin embargo la puerta volvió a sonar, por lo que Coco ahora se dirigió a abrirla, encontrándose a Hiro, o como su hermano le decía "Ese chino latoso"
— ¿Tu hermano esta?
— Me dijo que si preguntabas por él, te dijera que se fue a Noruega porque eres un chinito latoso — le sonríe para cerrar suavemente la puerta y retirarse a comer, porque hoy servían enchiladas y son sus favoritas
En la mañana Miguel estaba sacando la basura, cuando abrió el pote de la basura dió un respingón mientras Hiro salía del basurero que se supone debería estar vacío
— ¡Sal conmigo!
— ¡Puta wea! ¡Que no! — cerró con fuerza el basurero golpeando la cabeza de Hiro en el proceso, dejo la bolsa de basura sobre el contenedor y se retiró dando zancadas
— ¡Algún día me amarás, Miguel Rivera! — aseguro Hiro dentro del contenedor de basura
Miguel llegaba a la universidad cansado, se había desvelado estudiando para un importante exámen que tenía ese día, se había levantado desde muy temprano para ayudar a su abuelita con algunas cosas, y no tomo café ni desayuno al darse cuenta de iba tarde, la rueda de su bicicleta se pincho, Dante desapareció sus medias dejándoselas impares, y aparte sus únicos audífonos se dañaron y ya no podía escuchar su música mañanera ¿Así o podría empeorar? En eso Hiro llegó con una sonrisa muy amplía hasta Miguel que tiraba su mochila al casillero muy malhumorado
— ¡Miguel! — ¿Tenía que preguntar si las cosas podrían ser peor? ¡¿Tenía?!
— ¡¿Que putas?!
— .... Buenos días — le sonrió amablemente, pero la mirada bestial que Miguel le lanzó le dejo en claro que no tenía humor
— ¡¿Buenos?! ¡¿Que tienen de buenos?! ¡¿Es que caso me encontré oro en el camino o que?! — le pasó de largo mirando cual fiera a todo aquel que tuviera la osadía de acercarse a menos de un metro de él, dejando un espacio muy evidente entre él y el público presente
Hiro soltó un suspiro con un aire cursi y dulzón
— Como lo amo
Tres de la mañana, en la residencia Rivera todos dormían plácidamente, Miguel se hayaba en el séptimo sueño, con babá chorreando de su boca, estirado a sus largas y anchas en la cama, descansado después del desveló y de aquella agitada mañana qué pasó, merecía un buen descanso. Sin embargo los estallidos frente a su casa y el grito que lo hizo dar un salto de horror parecían que le decían que no dormiría tan bien como quería, se levantó de golpe dando pasos pesados hasta su ventana abriéndola de par a par. "Piche chino mamón" pensó frunciendo el entrecejo mirando con rabia al sonriente Hiro. Que venía respaldado de su robot blanco en forma de malvavisco y su pequeño mega-bot de pelea, el robot blanco sujetaba una pancarta gigante que tenía escrito "sal conmigo" y el robot enano encendía fuegos artificiales
ESTÁS LEYENDO
- ¡Hiroguel Week! -
Fanfiction- ¡Chinito de mi corazón! ¡Muy buenos días! - ¡Maldita sea Miguel, son las seis de la mañana! ¡Cállate y sierra las cortinas! - ¡También te amo! - ¡Te odio! Personajes: Disney Historia: Yo Patrocinio: Team Anarquia/Editorial Barra de chocolate
