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CAPÍTULO CINCO: EL PLAN
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—Mamá, ¿qué harías si alguien te besa, luego dice que es un error y a los días comienza a salir con otra persona? —mordí el lápiz y la observé con cautela.
Me dio la espalda para apagar el horno.
Nos encontrábamos en la cocina; ella cocinaba y yo hacía mis deberes.
— ¿Yuta te besó?
—Sí, digo ¡no! Agh —me golpee mentalmente. Quizás tendría una negativa de parte de mi madre, quizás pensaría que necesitaba ayuda psicológica, quizás le daría asco.
Pero sólo sonrió y me revolvió el cabello.
—Ah, Sicheng, eres tan transparente, hijo.
Bajé la vista a mis manos y jugué con ellas.
—Así que Yuta te besó y luego se puso a salir con alguien más —sopesó. —, no me esperaba que tardara tanto.
— ¿A qué te refieres?
Mi madre rió con buen humor.
—Yuta te adora, desde que eran niños lo hace.
—Lo sé, yo también lo adoro. Es mi mejor amigo.
—No entiendes, él te adora en todo sentido, Sicheng. Siempre supe que estaba encantado contigo. Todos lo veían, bastaba ver sus ojitos brillantes cuando hablaba de ti...
Lloriqueé un poco.
—Mamá, no sé qué hacer.
—Bueno, eso depende —lo pensó un poco.
— ¿De qué?
— ¿Te gusta Yuta? —clavó sus ojos en mí y me sentí pequeño.
¿Me gustaba?
Sí, me gustaba mucho.
—Me gusta mucho, ahora lo sé.
—Entonces ve por él, estoy segura de que su amor por ti no se esfumó de un día para otro —susurró dulcemente y continuó cocinando.
— ¿No crees que necesito ayuda profesional por gustar de un chico? —no es que dudara de las buenas intenciones de mi madre pero necesitaba estar seguro de que entendía la situación.
—Creo que necesitas ser feliz y también creo que... esta salsa necesita más sal —llevó la cuchara de madera a sus labios y se acercó a la gaveta para sacar el condimento, vertió un poco de el y luego agregó: —La comida está lista.
Corrí a abrazarla porque era la mejor madre del mundo y necesitaba que lo supiera.
Estaba decidido, iba a conquistar a Yuta incluso si era lo último que hacía.
Los rumores siguieron volando por los pasillos y todos hablaban de la nueva pareja del gran Nakamoto Yuta.
Intenté hablar con él miles de veces, pero siempre se me escurría alegando que no tenía tiempo.
Cierta tarde, mientras esperaba a Yuta fuera del gimnasio, presencié una escena que instaló un malestar general en mí.
Harumi sostenía la mano de mi mejor amigo y en un rápido movimiento dejó un pequeño beso en su mejilla; luego se alejó corriendo, como si hubiera robado un dulce.
Yuta frunció el ceño y no lo vi del todo conforme, pero tampoco muy molesto y eso me hizo hervir la sangre. Yo le gustaba, ¿no? Sino, no me hubiera besado, pero, ¿por qué se dejaba besar por otras personas, entonces?
Supongo que ese fue mi límite porque aquel mismo día lo esperé en la puerta de su casa hasta que se hizo presente.
— ¿Sicheng? —se sorprendió al verme.
—Hablemos —mis manos temblaban y estaba a punto de colapsar, sin embargo me obligué a hablar con firmeza.
Me hizo pasar a su habitación y me encontré mucho más nervioso. Había cambiado la decoración y parecía un lugar más sobrio y frío.
Dejó sus llaves en el escritorio y se quitó su abrigo.
— ¿De qué querías hablar?
—Cuando me besaste... —empecé en un susurro.
— ¿Por qué hablas de eso? Ya te dije que fue un error —me interrumpió y pude ver su nerviosismo.
— ¿Lo fue? —me dio la espalda y lo vi temblar —, ¿fue un error?
—Da igual, ya no hay que hablar de eso. Sabes, ha pasado demasiado desde que decidimos tomarnos un tiempo, he empezado a salir con Harumi-chan, ella es tan dulce, se llevarán de maravilla. Y cuando tú y Yuki empiecen a salir vamos a poder hacer citas dobles, ¿eso estaría bien, no? —se atropellaba con sus palabras y yo quería llorar porque él no quería eso, lo sabía.
—Yuta, no hagas esto —sollocé.
—Sólo quiero lo mejor para nosotros, Sicheng, no sé qué pasa contigo.
Las lágrimas comenzaron a caer y lo observé con tristeza. ¿Por qué le costaba tanto admitir que me quería?
—No llores, estaremos bien. Superaremos esto y todo volverá a la normalidad —sobó mi espalda y luego se alejó.
Inhalé lentamente y tomando coraje, lo abracé por detrás. Yuta se tensó e intentó alejarse, más se lo impedí.
—Te quiero, te quiero mucho, no me alejes.
— ¿De qué hablas, Sicheng? Yo también te quiero, eres mi mejor amigo —suspiró.
—No entiendes, yo realmente te quiero —me costaba tanto decirlo.
Yuta tomó mis manos y con delicadeza las separó. Se giró y me miró.
—Lo siento si te lastimé al alejarme, sólo estuve un poco ocupado, pero prometo que te dedicaré más tiempo y te ayudaré en tus estudios si es necesario —limpió mis lágrimas con delicadeza y su tacto me hizo estremecer.
¿Cómo no había notado antes todo lo que él provocaba en mí? 
Yuta no parecía entender lo que estaba intentando decir y aquello me frustraba. Para mí también era difícil.
Me abrazó fuertemente, con una mano en mis hombros y la otra en mi coronilla.
Pasé mis brazos por debajo de sus axilas y me quedé quieto, aquello era tan tranquilizador; el golpeteo de su corazón contra mi frente y las suaves caricias que impartía me terminaron de ayudar a decidirme.
Me alejé un poco y lo observé, no sabía cómo se hacía lo que iba a realizar y me encontré nervioso unos segundos.
— ¿Por qué me ves así? —frunció su ceño.
Lo tomé de sus mejillas y lo hice. Lo besé como me salió, con una mezcla de osadía y miedo de hacerlo mal, pero lo besé.
Yuta no se alejó, me observó con asombro, intentando entender la situación.
Me alejé un poco más agitado que al principio, mis mejillas ardían y parecía que mi corazón se saldría por mi boca.
—Yo no lo siento y no es un error lo que acabo de hacer —aquel arrebato de valentía me duró muchísimo, lo suficiente como para salir corriendo de su casa sin tropezarme en el camino.

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N/A: Recta final de la historia, señores y señoras

Star blossom↝ yuwinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora