CAPÍTULO CUATRO: LA RUINA
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Las siguientes semanas, los rumores comenzaron a esparcirse.
Harumi y yo habíamos empezado a salir más, y aunque nuestro trato continuaba cordial y respetuoso, habíamos desarrollado cierto grado de intimidad.
El viernes por la tarde, Sicheng se encontraba en mi cama jugando con una pelota de pin-pon, mientras yo repasaba algunos ejercicios de cálculo que Harumi me había pedido revisar.
—Estoy aburrido, ¿quieres ir a tomar un helado? —me soltó bufando.
—Paso —encontré un error en una ecuación y procedí a corregirlo.
—Tal vez deba irme, te veo muy concentrado.
—Puedes pedirle a Yuki que te acompañe —aquello salió con tanto dolor de mi boca que terminé teniendo que toser para disimular mis ganas de hacerme una bola y llorar.
—Oh, bueno, sí, quizás lo haga... —no me giré pero pude observar de soslayo cómo se encontraba en una encrucijada.
Sicheng se despidió rápidamente y salió de mi habitación. Estaba haciendo lo correcto.
— ¡Yuta-san! —corrió hacia mí la pelinegra.
Saqué de mi bolso los apuntes corregidos y se los entregué.
— ¿Ha estado tan mal?
Reí.
—Bueno, podría haber sido peor —le solté con honestidad.
Harumi sonrió avergonzada.
—Los números no son lo mío, las letras, en cambio, sí —me extendió una hoja blanca con decorados de colores.
— ¿Qué es esto?
—Le escribí una canción. Ayer en la clase de música tuvimos que crear una pieza sobre amor y yo se la dediqué.
Era tan triste aquello. La pelinegra me miraba con añoranza y yo quise corresponderle con todo mi ser. Quise poder devolverle todo el amor que me estaba brindando multiplicado por mil, porque ella lo merecía. Porque nadie debía sufrir por un amor no correspondido.
Porque en ella me veía a mí.
Ambos estábamos buscando el amor en lugares errados, en personas equivocadas.
Tomé el papel y le agradecí.
Aquella noche, lloré. Porque me habían mentido las películas y los libros, el amor no era algo lindo y color de rosa. Era un campo de batallas lleno de bombas a punto de estallar y de combatientes que no sabían a dónde iban.
Lloré porque quise ser fuerte y olvidarlo, porque sabía que lo que sentía no estaba bien. Porque nunca me querría como yo lo hacía. Porque ya era hora de ser realistas y admitir que yo estaba mal y que sólo yo podía salvarme.
Las siguientes veces que Sicheng me invitó a salir, le contesté que estaba ocupado dándole tutorías a Harumi. A veces era cierto, a veces sólo quería evitarlo.
Cierta mañana de primavera, Sicheng llegó a mi casa como si no lo hubiera estado evitando durante semanas.
—Hoy vamos a pasar un día de chicos, así que olvida todo y ven conmigo —me tomó de la muñeca y me llevó fuera de mi habitación.
Me resistí todo lo que pude, pero al final terminé perdiendo, siempre sucedía eso.
La tarde pasó entre videojuegos y comidas. Entre derrotas en los arcade (por parte de él) y victorias arrasantes por parte mía.
Al final, terminamos exhaustos y rendidos en mi gran cama de dos plazas.
—Así que Harumi, eh... —empezó a hablar luego de un rato, él.
Giró su rostro hacia mí y me encontré reticente a observarlo.
No creía estar listo para afrontarlo.
Perdí mi vista en mi pared, que se hallaba llena de trofeos y diplomas.
—Yuta —me llamó.
Reuní valor y lo enfrenté.
— ¿Te gusta ella?
—No lo sé —aquello no era del todo mentira. Harumi era agradable y solía pasarla genial cuando estaba con ella, pero...
—Te gusta —decretó y creí sentir algo de decepción en su voz. Pero sólo eran ideas mías mezcladas con deseos, lo supe.
—Eso es bueno, quiero que seas feliz.
Mi felicidad no dependía de Harumi, ni siquiera de mí. Pero él no era consciente de eso.
Por varios minutos ninguno dijo nada, aunque continuamos observándonos en silencio.
Estábamos tan cerca y a la vez tan lejos que creí que el dolor que sentía me mataría.
—Debo irme... —Sicheng fue el primero en huir, y se lo agradecí porque yo nunca me hubiera movido, podía pasar horas observándolo.
Luego de esa extraña escena, las cosas se tornaron más difíciles para mí.
Sicheng se encontró extrañamente mas cariñoso y juguetón conmigo que lo normal.
— ¡Te gusta Harumi! —cantaba con tono burlesco.
— ¡Yuta y Harumi se van a casar! —algunas veces me preguntaba si el menor realmente tenía dieciocho años o si en realidad, había vivido toda mi vida engañado pensando que tenía más, cuando tenía menos.
Deposité mis anteojos en el escritorio y masejee mi cabeza.
—Ya basta, Sicheng. Tengo que estudiar.
— ¡Yuta y Harumi van a tener dos niños! —exclamó.
Si tan sólo supieras, Sicheng...
—Yuta y Harumi, están sentados, en el árbol de los enamorados... —entonó por décimanovena vez.
Estaba buscando irritarme y lo estaba consiguiendo.
Se acercó a mí, por detrás y comenzó a picar mis hombros.
— ¡Yuta y Harumi se dan besitos cuando nadie los ve!
Me levanté enfurecido y me acerqué a él con rapidez.
Sicheng perdió el color y noté cómo tembló ante nuestra cercanía.
Lo miraba desde arriba, ya que era unos centímetros más alto. Su respiración chocaba en mi cuello.
—Repítelo —susurré con autoridad.
Sicheng me observó con asombro y pude notar su nerviosismo. Sin embargo, no se alejó. Y yo tampoco lo hice.
—Yuta y Ha- —empezó, pero no pude dejarlo seguir.
Mis labios se posaron sobre los suyos como si mi vida dependiera de ello y en parte, así era.
Sus ojos me escrutaron con asombro, pero no se alejó.
Lo tomé de las mejillas y ejercí un poco de presión durante unos segundos; luego me alejé.
Mi pecho subía y bajaba y estaba a punto de tener un ataque.
—Tú... —tartamudeó y me di cuenta de lo que había hecho.
Mi mundo se derrumbó y un dolor terrible se apoderó de mi ser.
Tenía que salir de ahí, no podía soportar más la mirada de terror que se dibujaba en el rostro de Sicheng.
Yo me daba asco y lo había arruinado todo.
Todo.
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Star blossom↝ yuwin
Romance》;Entre miles de estrellas iluminando mi noche y tú sonriendo, elijo sin dudar embriagarme en ti;《 ♡Fluff ♡Historia corta ♡070618 🎀GANADORA DE LOS KPOP AWARDS SEXTA EDICIÓN🎀
