Capítulo 4

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Ambos rubios se encontraban sentados con los brazos apoyados sobre sus rodillas y las manos sobre la nuca, llenos de frustración. Con la cara oculta entre las sombras de sus cabellos.

Naruto no podía olvidarlo...

La forma en la que la encontró...

El sentimiento que atravesó su pecho...

El dolor de perderla.

Y todos esos pensamientos que no se salían de su mente...

"Jamás debí dejarla sola en casa... sabía cómo se sentía, y aún así me fui"

"No debía haber salido... y mucho menos a cenar con mi padre, ni siquiera debí llamarlo. Su presencia no facilita más la situación, todo es su culpa... y él lo sabe. Y aún así no a dicho nada."

Y Minato, estaba ahogándose.

Desesperación. Impaciencia. Dolor.

Culpa.

Todo eso era demasiado para él... no lo soportaba. Era horrible el saber, que aquella hermosa mujer, estaba hospitalizada por su causa.

Y podía sentir la acusadora mirada de su hijo sobre él... y no podía decir nada, porque era en vano. Porque era su culpa. Y la estaba perdiendo...


-Naruto... ¿qué fue lo que paso?-pregunto con los ojos fijos en sus manos aún sin creerse lo que estaba pasando.

FLASHBACK

Naruto pov:

- Ya llegue - anuncié mientras entraba en la nueva casa que compartía con mi madre, deje mis zapatillas a un lado y me encamine hacía el sofá donde sabía estaría echada entre botellas...

-...que raro...-me dije al no encontrarla en donde siempre - ¿¡Mamá!? - comencé a llamarla. Y sin notarlo fui caminando por toda la casa... buscándola. Cada vez con mayor desesperación. Pero encontrarla se sentía imposible. Cada habitación que atravesaba, estaba vacía. Y cuando solo restó revisar el dormitorio del segundo piso... imagine lo peor. Me imagine perdiéndola.

Si uno desea algo... con todas sus fuerzas, algo... que se siente imposible. Si prácticamente ruega porque no ocurra lo peor, ¿puede lograrlo?
¿Qué tan grandes pueden ser los deseos?

Definitivamente el peor momento de mi vida, fue ese.
El rezar a cada paso que daba, porque temía lo peor... temía encontrarla, porque sabía que si la hallaba... estaría muerta. Rodeada de sangre.

Y yo no podría hacer nada.

Corrección. No pude hacer nada.



-¿Ma...má?- me atreví a llamarla antes de abrir la puerta.

Mi vista no tardo en desorbitarse.

Lo primero que vi, fueron sus ojos. Estáticos. Paralizados, mirándome. Y me sentí desfallecer.
Su cuerpo se contraía mientras tosía sangre. Estaba en el suelo. Sus manos aferradas en fuertes puños a la alfombra.

Su voz temblorosa...

-No...no me....mires Naru...to.

Mi cuerpo se volvió de piedra.

Sus ojos se cerraron y dejo de moverse.

-¿Mamá...?

FIN DEL FLASHBACK.

-¿Naruto?- volvió a llamarlo su padre.

-Estaba arrojada en el suelo, un charco de sangre la rodeaba, parecía intentar hablar, pero no se le entendía nada. –Contesto en tono frio y acusador.-¿Algo más que quieras enterarte? – irónicamente.

-Lo siento... debió ser duro.

-Lo fue. Fue horrible - acoto- ¿sabes por qué?- pregunto sin esperar respuesta- porque estaba solo. Porque no sabía qué hacer.

-...perdón.

-No te disculpes. Apuesto a que te estabas divirtiendo en tu mansión con tu novio.- Minato agacho la cabeza derrotado, no sabía qué hacer o decir, pero eso realmente no importaba, porque Naruto no quería oírlo de todas formas.

-Y-yo...- intento hablarle luego de una prolongada pausa de dos horas - sé que la situación es difícil... pero quisiera, que intentaras entenderme...

Junto a ti - Narusasu - Minasasu (Título provisional)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora