Kim Ryeowook y Cho Kyuhyun tienen una relación de poco más de cinco años, después de conocerse durante la boda del ahora matrimonio Choi.
A lo largo de esos cinco años de relación, vivieron momentos dulces y esas típicas peleas de parejas, pero aho...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Siete días sin peleas desacuerdos por los preparativos de la boda eran el paraíso para Cho Kyuhyun y por si fuera poco, la noche anterior había disfrutado de un grandioso sexo de reconciliación, así que le era imposible no despertar con una sonrisa en el rostro. La misma que se desvaneció segundos después al encontrar vacío el lugar a su lado en la cama y de no haber sido por el ruido de la música pop en la sala, se habría levantado a buscar a su prometido. Decidió entonces rodar a lo ancho de la mullida cama, era el departamento de Ryeowook y le encantaba el dulce aroma que tenía cada una de sus prendas. Podía quedarse allí todo el día siendo feliz.
Tomó ropa suya del guardarropa para darse una ducha rápida, fría para terminar de despertarse e ir a lado de su pareja, quien se encontraba en su tiempo exclusivo para cuidado de la piel. Esa linda visión del cuerpo delgado de su prometido enfundado en una gran bata de dormir con un estampado de jirafa en medio, dejando a la vista sus torneadas piernas y con unos rollos en su cabeza para darle forma a sus rizos naturales. Si, era una visión perfecta.
— Amor —le llamó desde el pasillo mientras se acercaba hasta donde se encontraba, sentándose a su lado y muy cerca. El moreno no llevaba camisa que cubriera su torso y eso le encantaba a Ryeowook, porque podía oler sin restricciones ese aroma a jabón en el cuerpo caliente de su prometido.
— ¿sí? —le sonrió mientras se limaba las uñas.
— ¿Has pensado en los padrinos de boda?
— Vaya —sopló el polvillo que dejó la lima de uñas y lo miró divertido, si, Kyuhyun sabía perfectamente que se acercaba un comentario ácido— ¿Ahora si te interesa la boda?
— Ryeonggu~ —el moreno le tomó del brazo jalandolo hasta colocarlo sobre sus piernas— sabes que si me importa.
El castaño dejó lo que estaba haciendo y se acurrucó en el pecho de su futuro esposo, abrazándose a su cintura para aspirar la colonia masculina del otro— Ya lo sé —le acarició el brazo con su mano izquierda, acción que hizo brillar su argolla en el dedo anular.
El moreno sonreía cada vez que Ryeowook se perdía admirando feliz la pequeña argolla, ese brillo de alegría le agitaba el corazón tan fuerte como la primera vez que se vieron y por ello, cada día que pasaba se sentía mucho más seguro de querer compartir su vida con él.
— ¿Podríamos decirle a DongHae y Siwon? —propuso él.
— ¡Sí! —el bajito lo miró emocionado, él había pensado lo mismo— También pensaba en Heechul y Yesung, podríamos decirles a los cuatro.
— Amor —se le fue la sonrisa cuando escuchó el nombre de ese ser insoportable—, nombra al diablo tres veces y aparecerá.
— ¡Kyukyu! Déjalo en paz.
— Ya —el moreno se abrazó mucho más a él mientras cedía a su petición. Enterró su nariz en el suave cuello de su pareja y lo sintió estremecerse entre sus brazos, por lo que depositó un beso en esa área que anteriormente había olfateado—, sabes que sí. No nos llevaremos bien, pero es nuestra boda y deseo que todas las personas importantes para nosotros nos acompañen ese día, aunque eso incluya a ese hombre demoníaco.