V. El extraño visitante🌙

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“Que la verdad sea dicha; las estrellas estaban celosas de la forma en la que la Luna se reflejaba en tu mirada”

Todo lo que se escuchaba en el denso bosque, eran sus pisadas rompiendo varias ramitas y el correteo de algún animal a los lejos. No obstante, Jimin no sentía miedo.

O al menos, intentaba no dejárselo en claro. Caminaba con las manos sujetas fuertemente a la correa de su mochila. Cada paso que daba, adentrándose al denso bosque, se convencía de que cada vez se ponía más y más oscuro. Tragó saliva en repetidas veces, animándose mentalmente con los documentales de supervivencia que había visto incontables veces en compañía de Taehyung. De algo tiene que servir, se confortó.

Pero pasada otra hora de caminata Interminable, comenzó a tener sus dudas al respecto de ese viaje que era de todo, menos cósmico. ¿Qué hacía solo en un bosque buscando algo que no sabía a ciencia cierta si existía? Se detuvo un momento a sacar de gran mochila, la linterna que había empacado junto con otros cinco pares de batería. La noche cayó tan repentinamente que se encontró sintiéndose parte de la interminable oscuridad. Alumbró sus pasos, algo vacilante. Actuaste sin pensar… otra vez escuchaba la voz de su madre en su cabeza como un susurro suave y molesto. Odiaba darle la razón.

Odiaba sentir que había confundido un mensaje del universo con las desesperantes ganas de viajar al espacio para saludarlo de cerca.

Y para completar su lamento, esa noche la luna no había aparecido para guiar sus pasos; y las estrellas se mostraban tímidas, no brillaban, como si no estuvieran contentas de su tan poco razonado viaje.

¿En qué pensabas? ¿Qué llegarías y verías un extraterrestre? Era el turno de la quejumbrosa voz de Taehyung de hacer presencia en su cabeza. Quería volver sobre sus pasos, sin embargo, a pesar de la angustia que poco a poco se instala en su pecho, sentía un cosquilleo en la planta de los pies que le incitaba a caminar ¿Qué si era una mala decisión? Las aventuras siempre vienen con buenas anécdotas.

Así que caminó más confiado. Si esa noche no encontraba nada, volvería con los primeros rayos del día y vería la forma correcta de pedir disculpas. Presentía que le quitarían el telescopio, que le dirían miles y miles de cosas horribles como ya se lo habían dicho.

¿Astronauta Jimin? No seas delirante.

No le importaría. Nadie le rompería la ilusión de llegar al espacio y mirar con sus propios ojos, de cerca las estrellas que siempre miraba y contaba hasta perder la cuenta.

De distraído que iba, nunca notó el gran pozo que tenía enfrente, hasta que cayó y el dolor se le instaló en los huesos.

Pero fue un golpe certero en la cabeza lo que terminó por volver su vista borrosa.

Desorientado, miró el pedacito de cielo nocturno que los robustos pinos le permitían ver, y poco a poco sus tan amadas estrellas se apagaron.

— 🌟 —

Cuando despertó, lo hizo por el frío que estremeció su cuerpo. Jimin no era consciente de donde se encontraba hasta que su mirada dejó de estar borrosa y pudo enfocar su vista en los alrededores de tierra.

Tragó saliva, sintiendo un dolor espantoso en la cabeza. Se sentó lentamente, con sus huesos doloridos y miró a su alrededor una vez.

Estaba dentro de un cráter, tan grande que Jimin se sentía como una hormiguita. El cielo estaba claro pero aún no amanecía. A su lado, la linterna continuaba prendida y su mochila intacta. Suspiró aliviado mientras se ponía de pie y notaba sus prendas todas sucias y raspadas.

Mamá no estará contenta de verme en este estado se lamentó mientras pensaba en una forma de salir de allí. Apagó la linterna, se acomodó la mochila en la espalda y caminó, trastabillando por el punzante dolor en su cabeza.

Fue cuando notó sangre en el suelo. No necesitaba ser un genio para saber que esa sangre, había brotado de su cabeza luego de aquel tonto incidente. Baja de las estrellas diría Taehyung si lo viera en esa situación.

Impulsándose por raíces, fue escalando. En los dos primeros intentos, terminó sobre su trasero, quejándose del dolor. Se concentraría más en gimnasia la próxima vez. Fue en el décimo primer intento que logró salir del cráter porque en el intento anterior, se percató de que se había olvidado la linterna.

Se sacudió la ropa, aunque era inútil porque estaba tan sucio que la mugre no se quitaba con simple sacudones.

Miró el cráter asombrado. Aún había cintas policiales alrededor y paquetes cigarro. Se preguntó cómo habían removido tan rápido el meteorito mientras lo rodeaba y caminaba derecho como lo había hecho todo el tiempo.

Esta vez, procuró mirar el suelo por donde caminaba.

Y luego sólo pasó que chocó contra algo duro y terminó sobre su espalda.

— ¿Eres otro humano? ¡Te envió Dios!

Jimin en cambio, no salía de su asombro. Tenía en frente a un muchacho de cabellos color negro, que le extendía la mano con una sonrisa tan grande como el tamaño del cráter que lo había acunado la noche anterior. Llevaba las mismas fachas que él; sucio y con sangre seca sobre sus labios.

— ¡Dejame ayudarte! -exclamó y Jimin le tomó la mano todavía asombrado. ¿Otro humano? Jimin abrió grande la boca, extrañando al sujeto que tenia en frente.

— ¡Eres tu! -exclamó tapándose la boca con ambas manos.

El extraño, frunció el ceño y lo miró confundido — ¿Yo quién soy?

— ¡El extraterrestre!

A cosmic child. «Yoonmin» [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora