3. Lo necesito.

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Quizá cuando volvamos a Montgat lo hable con mi primo. Pero ahora tengo que estar espabilado que vamos a salir y no quiero comerme la cabeza más aún.

-Cuando volvamos de dar la vuelta recogemos y llamamos a Álvaro para que venga a recogernos.

-Hecho.

-Vamos, está esperándonos en recepción-dijo mientras miraba el móvil, por lo que supuse que le había enviado un WhatsApp.

Salimos de la habitación cerrándola y yendo al ascensor donde coincidimos con más personas.
Llegamos a recepción y nos encontramos con Agoney, el cual nos saludó mientras se acercaba. Iba realmente guapo, unas botas negras, pantalón de militar, una camiseta negra y su pelo rizado y aún un poco mojado.

-Si sé que tardáis tanto me seco el pelo-dijo en broma y a la vez que salimos del hotel-oye, dónde vamos? Que no conozco nada la zona.

-Podemos ir al Starbucks o al McDonald's.

-Burger King.

-McDonald's.

-Starbucks, fin-dijo situándose entre mi primo y yo.

Y así es, acabamos en el Starbucks cada uno con un tipo de batido/café hablando de nosotros. A lo tonto me enteré de que Agoney está buscando trabajo, tiene una perra que se llama Bambi, una hermana llamada Glenda, que tiene pensado sacar un single para agosto y que empezó a cantar por error cuando se descargó un karaoke. Benditos errores así. También me enteré de que esté ser humano, por llamarlo así y que no me tomen por loco al llamarlo dios griego, no se valora lo suficiente y realmente me da pena que no sepa cuanto talento tiene, cuanto brilla solo con abrir la boca, como es capaz de erizar el vello cuando hace los agudos, como lucha para conseguir lo que tiene y merece.

-Osea que tú también cantas, eh—me sonrió.

-Si bueno, más o menos. Lo tengo como afición por así decirlo.

-¿Tienes algún canal de YouTube o algún cover grabado?

-No-recordé todo lo que pasó con ellos, como acabé con la música como un pasatiempo-aunque en el portátil tengo al menos una versión guardada.

-Ay, me encantaría escucharlo.

-Cuando estemos en Montgat puedes venirte algún día a casa y te la enseño, la canción digo—mi don es ponerme rojo y lo saqué a relucir como nunca. Agoney se rió y nos unimos mi primo y yo.

Se no estaba echando la mañana encima y decidimos ir al hotel para recoger las maletas y llamar a mi hermano para que nos recogiese.

En el trayecto hacia el hotel mi primo contó cómo empezó en la danza y cosas sobre él. Cuando éramos pequeños fantaseábamos lo más grande en el salón de mi casa y la música alta que emitía cualquier emisora de radio, mi primo desde pequeño quiso tener una relación cercana con la danza, tanto que se dedica y vive para ella, y yo con el mundo de la música quería ir siempre de la mano, teníamos un grupito los dos, "Los Vázquez", nuestra relación siempre ha sido buenísima.
Llegamos al hotel entre risas y alguna anécdota mía y de Sam.

-Bueno chicos, un placer habeos conocido y espero que coincidamos en alguna ocasión.

-Eh, habrá que quedar que vivimos a 5 kilómetros—que facilidad tiene Sam para estas cosas.

-Dónde vives, Ago...Agoney?-mierda demasiadas confianzas como para llamarle Ago.

-De Badalona y tranquilo puedes llamarme Ago. Ah y sí, quedaremos algún día, eh.

Nos despedimos de él con un abrazo y un leve apretón de manos.

-Que majo el cabrón, eh.

-Sí, la verdad—subimos a nuestra habitación y por el camino le pregunté a Sam—oye, a Badalona se vuelve sólo en bus? Porque no creo que tenga coche aquí.

-Pues ni idea, voy a llamarle y llama tú a Álvaro.

-Si quieres llamo yo a Ago...bueno nada déjalo, llamo a mi hermano yo-confieso que otro don mío es cagarla.

Tengo dos dones, ponerme rojo y meter la pata hasta el fondo. Unos tanto y otros tampoco.
Llamé a mi hermano y me dijo que en una hora que estaba en casa de no sé quién haciendo no sé qué.
Me acerqué a mi primo que había colgado el teléfono ahora mismo.

-Se vuelve en bus.

-Le podemos dejar en Badalona nos pilla de paso a Montgat.

-Vale enamorado, voy a llamar a tu hermano a ver si puede pasar a dejarle.

Lo dijo alejándose para evitar llevarse una colleja pero eso no le salvó de un cojinazo, que luego tuve que recoger.
Quizá este tiempo de espera a mi hermano sea el momento de hablar con mi primo. Sam salió del baño y agitó la cabeza en señal de afirmación, y por el tiempo que ha estado metido ahí ha llamado a los dos.
Seguía pensando en si hablar con él ahora o más tarde.

-Estás bien?

-No, necesito hablar contigo. Lo necesito de verdad.

Nuestro Mayor Sueño - Ragoney.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora