El instituto

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Ya llevo bastante tiempo en este instituto, la verdad es que los profesores son bastantes comprensivos conmigo, me ayudan bastante, e intentan que aprenda lo máximo posible. Por otra parte los compañeros, son amables, me hacen reír. Algo que necesito. Me divierto con algunos, evidentemente luego están los más... tontos por decirlo de alguna manera, pero bueno todos sabemos que en los institutos hay de todo. A tercera hora de clase, nos informan de que el profesor ha faltado, por eso nos bajamos al recreo.

Subo las escaleras, me estoy poniendo nerviosa, es un espacio grande, lo presiento. Alguien me coge de la mano y me lleva hacia un asiento rápidamente.

-Gracias, ¿quien eres?. -Pregunto.

-Hola Claudia. -Dice Sara.

-¡Vaya hola Sara!, ¿qué haces aquí?.-Le pregunto.

-Estoy de guardia. -Me responde.

Asiento y empiezo a tocar mi mochila en busca de la cremallera y coger mi libro de lectura en braille.

-Claudia,... ¿por que nunca me contaste lo de tus padres?. -Pregunta Sara apenada.

PADRES, PADRES, PADRES... y todo el rato en mi mente, padres... Me da un vuelco en el corazón a escuchar esa palabra. Paro de hacer todo, me quedo inmóvil, mirando a la nada, bueno en verdad no sé a dónde miro. Suelto el libro de vuelta en mi mochila.

-No es fácil ¿sabes?. -Respondo triste y un poco borde.

-La verdad es que no me gusta ir contándole a todo el mundo que mi madre falleció, que no tengo padre, y que como muera mi abuela... me quedo ¡sola y ciega!.-Digo llorando.

-Podríamos haberte ayudado Claudia. -Dice Sara abrazándome triste.

-¿Cómo?. -Pregunto enfada entre mi llanto rechazando su abrazo.

-Claudia...

-¡¿Cómo?!, ¡¿cómo puedes ayudarme ante eso?! -digo llorando interrumpiéndola-, ¿me vas a traer a mi madre?. -Digo llorando cada vez más. No puedo dejar de llorar.

-Tranquilízate, solo estás enfadada con el mundo, tranquila. -Consuela mi llanto que cada vez va a más entrando en ansiedad-.

-Lo único que quiero es ser feliz, quería ser informática, ¿cómo lo voy a ser ahora si soy ciega?. -Le digo enfadada.

-El día que se muera mi abuela, ,me voy a quedar sola, sola, sin nadie, sin nada.

Cuánta OscuridadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora