En la habitación Heriberto y Sebastián hacen bromas y ríen de cosas de fútbol. Verlos es como ver dos fotografías de diferentes épocas de la misma persona, se parecen tanto que cualquiera podría confundirlos dentro de unos años. Paulina puede ver desde fuera de la habitación la forma como ellos se llevan, siente en su hombro la mano de Carlos Alberto dándole apoyo para entrar, entiende que no es fácil para ella mostrarse ante su hijo con otro hombre que no es su papá, la mira significativamente a lo que su mirada le responde de igual forma, casi rogando su presencia. Sebastián percibe que ella está allí y levanta el rostro, al ver a su madre celebra.
– Hola. – Dice Sebastián dirigiéndose a Carlos Alberto, para mirar a su mamá después - ¿Ya nos vamos a la casa mami?
– Hola jovencito, te ves muy bien. – le sonríe el hombre que acompaña a su madre, tomándose la palabra, y luego asiente en forma de saludo a Heriberto.
– Si, mi amor. En este momento podemos irnos. – Paulina intenta recoger la maleta y tanto Heriberto como Carlos Alberto hacen lo mismo, es una pequeña batalla en la que ambos están dispuestos a ganar. Heriberto se queda finalmente con la maleta y Carlos Alberto se ubica al lado de su mujer y pone su mano en la espalda de ella – Solo debemos esperar la silla de ruedas.
– Yo me siento bien, puedo caminar, si quieres te muestro mami. – Las inocentes palabras de Sebastián aligeran el ambiente y hace que la atención de los adultos se centre en él.
– No, amor, ya sabes lo que dijo el doctor. – le da un beso en la frente y lo despeina recibiendo una molesta mirada de su parte, no le gusta nada que lo despeinen. – ahora toca consentirte mucho.
– Mami, ¿dónde está Luka? ¿Él también va con nosotros? – Heriberto mira con un brillo de diversión a Paulina y Carlos Alberto solo lo observa, mostrando toda la seguridad que puede en una sola mirada.
– No hijo, él tiene cosas que hacer. Pero te va a visitar pronto. – Aclara Paulina mostrándose madura ante la situación, no tiene nada que esconder y siempre ha dejado claro que Luka es solo un amigo.
Llega el hombre con la silla de ruedas y Tián se sienta en ella con ayuda de su madre. Heriberto va adelante con la maleta en la mano y Paulina con su acompañante siguiendo a su hijo.
Afuera está el carro de Carlos Alberto parqueado, Un hombre moreno, muy bien vestido se encuentra en la silla del piloto, al verlos se dispone a abrir la cajuela, donde un sorprendido Heriberto la deposita con rapidez. Carlos Alberto se apresura a abrir la puerta trasera, con sumo cuidado sube Sebastián y detrás de él Paulina. Desde la puerta a medio abrir se despiden de Heriberto, quien le promete ir pronto a verlo.
Carlos Alberto quiere sentarse al lado de la pelirroja para recuperar parte del tiempo que no estuvo por su viaje, pero sabe que en este momento prima la comodidad del pequeño, se sienta al lado del conductor y le da indicaciones de llevarlos hasta el apartamento donde viven ellos. Raúl, el conductor, pone en marcha el vehículo. los tres conversan animadamente de cosas cotidianas que hacen sentir a Paulina bastante relajada.
Al llegar al apartamento los esperan sus abuelos y los tíos Karina y Rodolfo que llegaron de Sincelejo hace unos días para acompañar a Paulina. La cara de desagrado de doña Cecilia, la madre de Paulina no se hace esperar, mientras que don Julio es muy amable y cortés con Carlos Alberto, de inmediato lo invita a tomar una cerveza en el balcón.
– Papi... Carlos Alberto no... – Intenta poner excusas una Paulina medio avergonzada.
– Encantado de acompañarlo. – interrumpe él, sonríe y salen a conversar en compañía de dos Club Colombia. – Hace mucho calor. – Se encoje de hombros restándole yerro al asunto.
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El Color Perfecto
RomanceLa vida tiene muchos colores. Colores que te ayudan a meditar, a descansar, a soñar, a sonreir, a recordar -cosas buenas y cosas no tan buenas-, a diferenciar, a querer y a amar. Tu eres uno de esos colores. Aunque no sé si eres el Color Perfecto. P...
