capitulo 4: Lléo

171 4 0
                                        

Luego de tirar las cenizas de lo que una vez fue un padre para mi, deci ir con mis amigos asi mi casa y festejar lo que puede ser mis ultimos momentos con ellos, ya que no creo que pueda vivir mas, no quiero separarme de ellos, pero a la vez tengo ganas de irme y porfin ser libre sin tener temor de morir, podir disfrutar,aunque no se si cuando muera pueda hacerlo.

En este momento estamos en un bar festejando con roc, cristina, tony y jordi, al terminar cada uno se fue ppr su lado, cuando estaba apunto de subir a un remis jordi me hablo.

-oye, no quieres que vaya contigo- me dijo con cara preocupada, como si supiera que estaba por hacer algo malo.

-no esta bien, no me va a pasar nada jordi- le dije relagadamente.

-¿séguro? No es molestia-en el momento en que dijo eso, me entraron unas ganas de decirle que si, pero sabia que si hacia eso no iva a poder hacer lo que yo queria desde ese momento en el que senti que ya no podia mas con mi vida.

-no, espero que no te moleste pero quiero estar solo por un rato- le dije,con un poco de verdad.

-okey, nos vemos despues y cualquier cosa llamame, te recuerdo que soy tu amigo-me dijo y pude ver en su mirada que era verdad pero aunque es mi amigo no puede hacer nada, ni el ni nadie.

Al llegar de mi casa lo primero que hice fue hacer un cafe y sentarme a contemplar mi casa y lo vacia que se sentia, luego de un rato decidi subir hacia mi cuarto, esta decorado igual que cuando me fui, nada habia cambiado, los posters estaban ahi, las mismas sabanas, cortinas, eso me hizo sentir un poco de nostalgia, extrañaba esos momentos en los que no estaba enfermo.

Luego de estar un rato contemplando mi cuarto decidi ir al baño y tomar las pastillas de la comoda, empeze a llenar la bañera, al terminar de llenarse antes de entrar en ella decidi llamar a alguien que tal vez me ayude,luego de llamarlo empeze a quitarme la ropa y entre dentro de ella, me llegaba a la barbilla, entonces decidi tomar las pastillas y esperar a que este dolor desapareciera, justo en el momento en que trage las pastillas, empezaron a pasar por mis ojos todos los momentos que pase con los chicos en el hospital y mi infancia, todos esos momentos lindos, es como si mi mente quisiera que me fuera feliz y no sintiera tanto dolor.

Luego de un rato se me empezaron a cerrar los ojos, no tenia fuerza para nada y en ese momento supe que mi vida se estaba escapando de mis manos, que al fin estaba cumpliendo mi sueño.

pulseras rojas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora