No somos amantes, sólo somos extraños
Con la misma maldita hambre
De ser tocados, de ser amados, de sentirlo todo
Echo de menos las mañanas en las que estabas tumbado en mi cama
Echo de menos los recuerdos repitiéndose en mi mente
Echo de menos el p...
–Buenos días, Steph –dije abriendo los ojos poco a poco
–Ya estoy lista, podemos ir a tu casa para que te cambies –dijo y se levanto
Yo me estire aun estando acostada y me levante con suma pereza. Tome mis cosas y baje las escaleras
–Hola, tía Elizabeth –dije saludando a la mama de los Seavey
–Hola Kaylee, cariño –me saludo con una sonrisa en su rostro – ¿dormiste bien? –pregunto
–Muy bien, gracias –respondí y le di un abrazo
–Ya nos vamos mama, Kay debe cambiarse –aviso Steph y vi a Daniel bajar las escaleras
– ¿Van en el auto hoy? –pregunto
–Pueden irse conmigo si quieren –ofrecí
– ¿no hay problema? –pregunto Momma Seavey
–Para nada –sonreí
Si les soy honesta, estaba muriendo de sueño. Steph y yo nos quedamos hasta las cinco de la mañana hablando, y actualmente eran las ocho. Solo dormí tres horitas. No entiendo como Steph puede estar con las energías recargadas
Los Seavey se despidieron de su madre, al igual que yo, y salimos de la casa
–Dan, no puedo creer lo que voy a decir, pero ¿podrías mover mi auto? tengo mucho sueño –le dije y su cara fue épica. Dio unos saltitos emocionados y tomo las llaves de mis manos
–Nunca olvidare este día –dijo emocionado
No tenía que moverlo mucho, solo debía moverlo hacia delante y estábamos en mi casa. Cuando hiso lo antes mencionado, baje del auto y entre a mi casa, saludando a mi madre y subiendo directo a mi habitación para arreglarme
Como tenía sueño, escogí algo sumamente cómodo y rápido. Me decidí por una básica blanca, un jean claro remangado y unas conversen blancas. Me recogí el cabello en una cola alta, dejando mi cabello con ondas naturales y sin más, tome mi bolsa
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Cuando baje, me encontré a los hermanos Seavey tirados en el sillón, Steph dormida y Daniel mirando su celular
–No me demore tanto, ¿o sí? –pregunte
–Nah, es solo que ella es un panda andante –rodo los ojos y ambos reímos
–los escuche –dijo adormilada
–vamos, chicos. Entro a las diez –dije mirando mi reloj y viendo que eran las nueve
–yo también –dijo Daniel rodando los ojos
–yo a las once. Poder dormir un rato en la biblioteca –celebro
–Qué envidia –dije
– ¿Puedo conducir? –pregunto Daniel con carita de perrito mojado
–No, querido mejor amigo. Ya no tengo tanto sueño –le dije y el hiso un puchero. Yo reí y le di un beso en la mejilla
–No, bebe Dan. ni aunque me hagas esa tierna cara –le dije y sin más, fui a la puerta del piloto
Él se subió en el puesto de copiloto y Steph se tiro a dormir atrás
–Al menos disfrute los segundos en los que pude conducir –dijo con lo brazos cruzados y yo reí
–tranquilo, dan. Tendrás otra oportunidad. Algún día –lo moleste y el me miro de reojo haciéndose el molesto y acomodándose para dormir
En el camino, ninguno de los tres hablo. Steph se había quedado dormida y Dan estaba en proceso, o al menos creo que estaba descansado sus ojos. Yo me encontraba escuchando música calmada, pero no tenía sueño. La ducha me había despertado
Cuando llegamos a la universidad, nos bajamos del auto. Debo recalcar que fue un trabajo arduo despertar a Steph. Cuando llegamos solo estaba Zach, quien se fue con Steph a la biblioteca luego de darme un abrazo. Daniel y yo caminamos juntos hasta que tuvimos que separarnos para que el fuera a su salón
–Odio no estar en el mismo salón –me queje cuando ya habíamos llegado al mío
El rio –tranquila, KayKay. Siempre nos vemos durante el día –dijo y me dio un beso en la frente –suerte, no te duermas. ¡Nos vemos ahora! –dijo y continuo su trayectoria a su salón
Justo antes de que entrara al salón, alguien tomo mi mano y me hiso girar típico de película, lo se
–Buenos días, Kaylee –dijo Corbyn agitado, como si hubiera corrido –toma, esto es por lo que cause ayer –dijo tendiéndome un ramo de rosas. Yo lo mire sorprendida –oh, y esto –dijo ahora tendiéndome una caja de chocolates –pero debes darme un chocolate y un beso, aunque sea –comento con una gran sonrisa en su rostro, yo lo mire con una ceja alzada –oh solo el beso –alce ambas cejas –Okay, me conformo con el chocolate –se resignó y yo reí
Me acerque y le di un beso en la mejilla –gracias, Corbyn –agradecí con una sonrisa y sin más entre al salón
– ¡Suerte! –me dijo desde la puerta
Yo reí, pero no me voltee. Simplemente, camine hasta mi asiento bajo la mirada de algunas de las personas que estaban en el salón. Contando a Christina, Brandon y el amigo de Brandon, que si no me equivoco, se llama Austin