•Capítulo 3•

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No contaba con que se debía mudar, y menos a la casa de ese engreído rubio.

Preparar todas sus cosas era difícil, pues mover todos tus muebles, era muy pesado, aunque no estaban solos si no, una figura "paternal" ahora los ayudaba, facilitando las cosas.

Todo parecía tan fácil al ver como el rubio cargaba las cosas con tanta facilidad, pero la realidad era otra con el, pues todo terminaba en el suelo al momento de querer cargar algo de gran peso.

- a ver Deku deja ahí, y ayuda a tu mamá con la ropa. -decía apuntando a la peliverde que metía a las maletas la ropa.

Eso le había avergonzado y enojado a la vez, una: no tenía fuerzas suficientes para cargar una simple mesa, dos: ¡que se creía ese rubio oxigenado! ¿Acaso ya se creía el alfa de la familia para mandarle hacer cosas? Pues estaba muy equivocado, y tres: ¡¿Qué significaba deku?!

-¿Deku? -pregunto confundido por tal equivocación a su nombre.

-si, no me equivoque, -leyo totalmente su mente.- es un nombre que te queda a la perfección por... -rio burlonamente. -lo que se supone que haces este día.

No era su culpa no haber hecho nada en 2 horas, en realidad trato de cargar la mesa todo el tiempo pero no lo pudo lograr y eso le provocaba tristeza, haciendo una mueca de total frustración.

Sin esperarlo el rubio revolvió los cabellos del menor, pues el había sido espectador de su triste mirada, y sin saber como solucionarlo, hizo lo primero que le vino a la mente.

-está bien.. -suspiro el mayor. -ayúdame a cargar la mesa. -dijo para pocisionarse al otro extremo de aquella mesa del cuarto del peliverde.

El chico emocionado hizo caso a la primera, saber que sería útil para algo le hacía feliz.

Llevaron la mesa a un gran tráiler afuera de su casa, donde tenía pintado "mudanzas el tío kirishima", pero era raro pues no veía a nadie que los ayudará a cargar todas sus cosas.

-¿Y....

- el tráiler me lo presto un amigo, tenía asuntos importantes así que no pudo mandar a nadie. -dijo rápidamente sabiendo lo que el pecoso diría impresionandolo.

-brujo... -susurro algo alto siendo audible para el rubio cenizo.

-¿haa? -dijo frunciendo las cejas y en un rápido movimiento apretar los cachetes del menor con fuerza. -ten más respeto a tu mayor ¡De-ku! -pronunció regañandole.

-¡ayyy! ¡Wuaaa! ¡duele! -decía con pequeñas lagrimas saliendo de sus ojos. Mientras el rubio jaloneaba al menor en círculos. -¡¡está bien!! ¡¡l-lo siento!! ¡Pero sueltame!

Una sonrisa de medio lado salió de los labios del mayor soltando al nerd con satisfacción.

En cuanto lo soltó, el menor tomo sus cachetes y los masajeo con cuidado, pues habían quedado rojos por la pequeña irritación.

-buen chico. -dijo palmeando la cabeza del peli verde, para después retirarse y dirigirse junto a su esposa.

Observando una imagen algo incómoda, pues el rubio había besado a su madre un tanto cariñoso, provocando en el incomodidad y otra sentimiento indescribible que lo invadía de pies a cabeza.

°°°

Todo el día se la pasaron moviendo muebles y ropa, agotando al par de peliverdes que tomaban agua desenfrenadamente.

Al cabo de las 9 de la noche terminaron de mirarse a la casa del mayor y por suerte eran pocas cosas, ya que sólo eran las pocas pertenencias de los Midoriya, corrección ahora la nueva familia Bakugou.

Mi Padrastro. (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora