•Capítulo 15•

21.8K 1.6K 1.7K
                                        

Estuvo esperando en la sala de espera, como si de un familiar esperando al paciente se tratara.

Afortunadamente sus labores de trabajo habían acabado, teniendo la oportunidad de quedarse tranquilamente sentado tomando un café, aunque lo de tranquilo no era nada.

Sus nervios incrementaban con el tiempo que pasaba, se sentían los segundos como minutos y los minutos como horas, así que llevaba como 8 tasas de café.

Pasaron unos 40 minutos y el silencio total fue destruido por unos pasos pesados y rápidos, que llegaban exactamente a su dirección.

El rubio sin poder creerlo se puso de pie contemplando la grata vista que tenían sus rojizos ojos.

Ver el hermoso rostro pecoso de nuevo, había despertado en el la mejor sensación que podría haber sentido, la felicidad.

-¡Kacchan! -escucho la hermosa voz de su chico, por fin otra vez, ansiando su llegada.

-¡Deku! -respondió con una gran sonrisa que sólo el sabía dar, la más sensual.

El pecoso se tumbo con todas sus fuerzas al joven rubio, siendo atrapado por este en un gran abrazo, un abrazo anhelado por los dos, deseaban que jamás acabará aquel hermoso momento.

-no puede ser, ¿acaso creciste un poco? -dijo el mayor palmeando la cabeza del menor.

-¿tu crees? - dijo sonriendo.

-claro que si idiota, no olvidaría tu estatura. -miro a los ojos esmeraldas. -aunque solo creciste 3 milímetros, casi nada.

-¡Oye! -golpeó el hombro del mayor con poca fuerza, haciendo un adorable puchero.

-es broma. -dijo riendo sin dejar de mirar esos ojos que tanto amaba. -has crecido...

-lose... -suspiró. -te extrañe tanto. - dijo abrazándolo.

-Yo no. -el pecoso lo miro sorprendido. - Yo moría por ti.

La alegría invadía a los dos corazones llenandoles de amor.
Tenían de tanto que hablar pero las palabras no salían, sino que sus miradas lo decían todo.

Sus miradas conectaban perfectamente, olvidando que estaban en un hospital.

Sin importarles sus rostros se acercaban más entre sí, cerrando sus ojos de a poco entre más cerca estaban, logrando un pequeño rose entre labios, sintiendo un escalofrío que invadía sus cuerpos por completo.

-cajun. -tocio una mujer para llamar su atención. -bueno ya que estamos todos aquí, ¿porque no vamos a comer?

Los dos chicos avergonzados, observaron a la amable peli verde, hacer una propuesta.

-¿Yo también estoy incluido? - dijo el peli azul alegremente.

-claro. - dijo inko. - sino con quien me la pasaría, dudo que este par quiera socializar con nosotros.

Apunto a katsuki y a Izuku, provocando un silencio incómodo.

-Bueno será solo un rato, ya que despierte mi padre me tendré que ir, necesito estar a su lado todo el tiempo posible. - dijo feliz.

-Me gustaría también verlo cuando vayas. - se acercó con tomura.

-claro obejita. - revolvió los cabellos delicadamente del pecoso. - me da gusto volver a verte y parece que has crecido. - coloco su mano en la cabeza del chico e indicó en donde le llegaba, con su mano.

-¡si, he crecido! -Río, y abrazo al peli celeste con ternura.

-bueno, ¿quién tiene hambre? -dijo el rubio acabando con aquel dulce encuentro.

Mi Padrastro. (Katsudeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora