He de admitir que me he impactado en cuanto he visto a mis padres aquí. Me esperaba absolutamente todo. Todo menos eso. No tengo claro que pensar de eso. Que pensar de que estén aquí.
Por primera vez, mis hermanos no habían sido lo primero. Por primera vez, mis padres habían dejado a mis hermanos para venir conmigo. Están aquí, conmigo y no allí con ellos. Me están prestando atención a mi.
Pero mi orgullo me impide dar un paso y ceder. Mi orgullo me recuerda que durante años he estado en las sombras. Porque, ¿una vez que me presten atención equivale a años sin ella? Compensa en algo.
Y aquí está mi madre diciéndome que lo siente. Se perfectamente que mi orgullo lo he sacado de ella, que si yo soy orgullosa, ella lo es aún más. Se supone que para ella es casi imposible decir esas palabras y me las está diciendo, ¿es una broma? ¿Lo está diciendo solo para que vuelva y allí castigarme y volver a la normalidad? Ahora mismo no sé nada.
Me levantó rápidamente de la caja en la que estaba sentada y avanzó hacia delante solo queriendo separarme de todos. Ahora mismo no me importa realmente si le he hecho daño a mi madre cuando he apartado su mano de mi hombro, no me importa si le duele que me haya apartado. Solo me importa aclarar mi mente.
¿Dónde está ese maldito rubio cuando se le necesita?
-Zöe, por favor.- me dice mi padre.- Vuelve a casa con nosotros, necesitamos hablar.
No les miro, sigo dándoles la espalda. No quiero, no quiero saber como acabaré reaccionando si les miro. La rabia empieza a dominarme y se que eso no es bueno. He de controlarla como me han enseñado Piper y Hazel. No me puedo dejar dominar por ella.
-¿Para qué quieres qué vuelva?- le digo.- ¿Para castigarme allí? Prefiero quedarme aquí.
-Zöe, escúchales, por favor.- me dice Sam.
-Ya tendría que estar aquí.- digo en vez de contestarle ignorando su comentario completamente.
Salgo del callejón ignorando a los tres y me quedo mirando la entrada de esta calle que tanto he visitado y que tanto me ha ayudado. Antes de que alguno pueda decir algo, me adelanto.
-¿Viene con la moto?- le pregunto a Sam.
Escucho como él suspira y luego me contesta.
-Si.- me dice.- Estará llegando.
Justo cuando termina de decir esa frase, veo una moto aparecer y recorrer la calle antes de pararse cerca de nuestra posición y ver como Jasper bajaba de ella.
No dejo tiempo a nada y corro hacia él en cuanto se baja de su moto. Cuando llego, me subo de un salto enganchándome cual koala a su cintura. Él me besa y avanza hasta que mi espalda toca la pared.
En ese momento, me olvido de todo y me centro en el mi novio. Enredo mis manos en su rubio pelo mientras mantengo mis ojos cerrados disfrutando de todo lo que me hace sentir ese beso: la seguridad que siempre me transmite y la sensación de que me quiere más que a nada en el mundo.
Cuando nos separamos por falta de aire, me mira y me dice:
-Tranquila, nena.- su seguridad me llega y la siento también.- Ya estoy aquí, tenemos que hablar.
Yo solo apoyo mi cabeza en su hombro y suelto un sollozo mientras él sigue sujetándome.
-Hey,- me dice.- Tranquila. Mírame.
Yo le hago caso y me separo de su hombro para mirar a sus preciosos ojos cambiantes.
Él me quita la capucha y observa mi rostro magullado. Pasa la mano por mis labios y luego por mi ojo que supongo estará morado.
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I'm lost
FanfictionNuestros semidioses ya se han hecho adultos y han formado cada uno su familia. Los siete de la profecía se dispersaron por Nueva York y se llevan evitando durante años para no poner en peligro a sus queridos hijos. Percy y Annabeth tuvieron cuatro...
