Todo era oscuro, de un color negro con distintos tonos de gris, sólo la luna iluminaba tenue el lugar, dándole capacidad de ver con un poco de claridad la escena, pero con más énfasis a las sombras, las cuales eran presentes en todo el ambiente.
Enterró el cuchillo en el cuello de la víctima, rompiéndole el hueso y cortándole las cuerdas vocales. La sangre salpicaba hacia su cara, desparramándose a chorro por el suelo, manchándolo, y dándole un toque de color a todo el ambiente monocromático. Podía escuchar el sonido de los huesos rotos cuando movía el artefacto. Esbozó una sonrisa, pero se le borró al instante. Él no quería hacer eso, mas había algo que lo impulsaba, una influencia más fuerte que su propia voluntad.
Siguió en lo que estaba, terminaría lo que empezó. No podía dejarlo todo así, con el cuerpo desfallecido y manchado casi por completo en sangre. Tomó otra arma, una mucho más grande y filosa; podías cortarte con tan sólo pasar el dedo suavemente por la hoja.
Iba a parar, pero para cuando quería hacerlo sus brazos estaban alzados, listos para dejarlos caer y terminar de matarlo, aunque, lo hacía más por placer, ya que la víctima murió en el instante en que enterró el cuchillo por primera vez. Escuchó el crack del hueso, más específicamente el cráneo. Le había partido la cabeza, separando sus sienes del resto de su cara. Más sangre salía, y más placer y arrepentimiento sentía.
Empezó a reír de manera paulatina, volviéndose más audible cada vez. Se sentía bien, malditamente bien. Pero paró al momento, reaccionando ahora sobre lo que acababa de hacer. Se dio cuenta de lo que cometió, vio el cadáver tirado en el piso, lleno de su propia sangre, la cara partida en dos; era posible observar los restos de cerebro caer de manera lenta, resbalándose con su propio líquido. ¿Qué era lo que acababa de hacer? Asesinó a alguien, y más que eso, lo torturó, siendo que no se lo merecía. Bueno, en parte sí, pero ese no era el punto. Ahora era un asesino, un enfermo psicópata. ¿Qué haría ahora? No podría vivir con la culpa.
Se arrodilló, lamentándose y dejando que las lágrimas lo dominasen. No podía ser, no, él no lo había hecho, si nadie lo vio esto nunca sucedió. Empezó a sollozar descontroladamente, para finalmente soltar un grito que parecía que lo hubiera guardado por mucho tiempo. Gritó una y otra vez, y golpeaba el piso con fuerza, como si eso arreglara las cosas.
Un timbre a lo lejos se escuchó, llegando a los oídos del chico. Saltó en su asiento, volviendo a lo que parecía la realidad.
Miró alrededor, viendo como la gente salía aglomerándose en la puerta, quedado él solo en el aula. Suspiró, pero no supo si fue por alivio, o por susto. Tal vez las dos. Su pulso seguía siendo acelerado y desacompasado, y cuando vio que una gota cayó encima de su mano, fue que se dio cuenta de que estaba sudando.
ESTÁS LEYENDO
ethereal ー renmin
FanfictionJaemin sufre de una vida desdichada y llena de mala suerte, y Renjun, su único amigo, le propondrá una idea que probablemente lo sacará de aquel infierno. ↪ ADVERTENCIA: Esta historia contiene material explícito, tales como, muertes, sangre, tortu...
