No one else come close

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Nick Carter

Ir cada día al instituto se había convertido en una auténtica tortura desde hacía meses. Intentaba escabullirme tanto como podía, poniendo excusas a mamá, excusas que suelen funcionar porque ella confía mucho en mí.

Ha llegado a un punto insoportable y aunque siempre hay una salida a un túnel oscuro, yo no la veo aún.Se supone que uno acepta la situación cuando ya se repite día tras día,y de ese modo se hace un poco más fácil pero creo que yo soy una excepción en todo esto porque cada vez me cuesta más. Sin embargo, es una bendición y una desgracia a la vez. Ser el mejor de mi clase no ayuda nada porque perder tantos días de clase seguidos simplemente no me lo permito.

Bueno, a ver, voy a explicaros exactamente qué me está pasando. Soy consciente de que no soy el único que pasa por algo similar y quizás parezca tonto pero mi gran problema consiste en una enorme dosis de visualizaciones de besos, risitas, cogida de manos y susurros por parte de Kevin a Nalla, la chica que me gusta desde que tengo uso de razón pero, sin embargo, ella no sabe que existo, y normal, soy un bicho raro al lado de ese tal Kevin, ya que es el capitán del equipo de baloncesto del instituto y, obviamente, el chico más popular y apuesto del instituto, para variar. Y yo, como podréis imaginar, soy ratón del laboratorio. Vamos el típico argumento de una película al más puro estilo novelística, solo que yo no recibo ni una sola mirada de la chica.

¿Cómo es posible sentir algo tan fuerte sin haber hablado con ella ni una sola vez? Es extraño y ni siquiera sé el por qué, pero siento que seríamos felices juntos. Sin saber apenas cosas sobre ella, siento que la conozco de toda la vida.

Pero lo que más rabia me da es tenerlos que encontrar infinitas veces al día. Cuanto menos quieres algo, pareciera que da respuesta rebote, ¿no le has pasado? Ojalá pudiera dejar de quererla y fijarme en otra ¿Por qué tengo que verla con alguien que no la aprecia y respeta como ella se lo merece? Son cosas que por ahora no me dejan salir del túnel, del pozo en el que estoy metido hasta el fondo y no salida posible

A pesar de todas mis desgracias, tengo un refugio en donde dejo mis problemas y maldiciones detrás, y es la biblioteca obviamente, me la paso ahí después de clases, así no tenía que estar en casa soportando a mi hermana pequeña con sus berrinches, ni a mis padres discutiendo.

Los libros eran y son mis mejores amigos. Ellos sí que sabían consolarme con todo el tema de Nalla.

Una de esas mañanas de sábado, que me encontraba allí mismo, ocurrió algo que me dejó totalmente en shock. Llegué temprano, como de costumbre. Subí al tercer piso, busqué uno de los libros que había dejado a medio leer y me acomodé en mi lugar preferido. Un pequeño sofá color marrón que estaba en un rinconcito de la sala, allí donde menos llamaba la atención y pasaba totalmente desapercibido para poder disfrutar las siguientes horas .

Estaba inmerso en la historia sobre un guerrero vampiro y su enamorada cuando de pronto un medio grito femenino en la sala de al lado me hizo alzar la cabeza.

Dejé el libro sobre mi mochila y me levanté lentamente, a hurtadillas me asomé por el marco y ahí estaba lo que estaba pensando que era un sueño o imaginaciones mías.

Nalla, rodeada de libros, con el rostro más típico de una loca desquiciada, pero hermosa como ella sola. Mi mandíbula se descolgó, dejándome con cara de tonto.

Quise salir corriendo, coger mis cosas y desaparecer del edificio pensando que en breve aparecerían por allí sus amigas, o Kevin y compañía. Por el contrario, mis pies decidieron no hacerme el más mínimo caso y se quedaron allí plantados, mientras discutía con mi mente el hecho de que si me veía iba a ponerse a gritar como una energúmena, alzó la cabeza como si hubiera escuchado su nombre en mis pensamientos. Di un paso hacia atrás, tropezando con una pila enorme de libros que cayeron al suelo provocando un estruendo para nada silencioso. Demonios, ahora si quiero desaparecer. Los trabajadores de la biblioteca iban a caerme encima, por semejante desastre y más idiota no puedo quedar

Cancionero Backstreet Boys ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora