Breathe

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Brian Littrell

¿Alguna vez has estado tan triste por culpa de tu pareja que sientes que no puedes respirar? ¿Que, a pesar de respirar profundamente, no te llega el suficiente aire a los pulmones? Sentir que tu corazón se comprime y una vez tras otra. Pero a pesar de que has perdido la razón por esa persona sabes que por mucho que te hayas molestado con él, el amor no se ha acabado.

Bien pues os vamos a contar una historia de amor que trata de eso. De la desesperación que siente una mujer por su marido cuando le comunica la decisión que ha tomado. Y aunque la mayoría de las historias empiezan por cómo se conoce la pareja, ésta empieza tres días después de su boda pero para que les conozcáis hablaremos un poco de su pasado.

Brian Littrell y Megan Maxwell se casaron el 30 de Agosto de 1939 en Reino Unido. Ambos provenían de familias con pocos recursos pero para ellos eso no era lo más importante. Se conocían desde que eran muy pequeños y siempre habían permanecido juntos.

Daban lo que sea por el otro y casi nunca habían tenido discusiones y cuando las tenían, enseguida lo arreglaban.

Tras varios años de noviazgo, decidieron casarse para poder tener una vida en común, juntos en una pequeña casa donde, si Dios quería, formarían una familia. Pues en aquella época, unos novios no podían pasear por la calle tomados de la mano por el miedo "al qué dirán" y muchísimo menos besarse en público o dormir el uno en la casa del otro.

Unas semanas después de la luna de miel, Brian ya se encontraba trabajando. Estaba en una pequeña empresa de construcción de todo tipo de máquinas puesto que recién había empezado la revolución industrial. Y fue cuando se enteró, por medio de unos compañeros del trabajo, que Alemania había declarado la guerra a todos los judíos. De la nada, el ambiente se cargó de emociones, el aire pesado y nadie era capaz de decir ni una palabra.

Cuando por fin pudo regresar a casa, su esposa lo esperaba en la puerta, con los ojos enrojecidos y repletos de lágrimas que se desbordaron en cuanto lo abrazó con fuerza. Ambos tenían mucho miedo y las palabras sobraban en ese momento.

Los meses fueron pasando, escuchando en la radio todo lo que iba pasando. Era aterrador escuchar la cantidad de muertos que estaba habiendo a manos del Káiser por eso Alemania tenía cada vez más países en su poder. Hasta que llegó el momento en que Reino Unido entró en los planes de ese hombre. De ese modo, todos los hombres y niños de 12 años en adelante, tuvieron que alistarse para la guerra por su país.

Brian recibió su carta a primera hora de la mañana mientras estaba trabajando. No lo pensó ni un instante y se fue directo a casa para hablar con Megan. Al entrar subió a la planta superior. Su mujer dormía plácidamente, hacía mucho tiempo que no la veía descansando así, desde que empezó la guerra. Prefirió no despertarla e irse al salón.

Volvió a leer la carta en silencio y, tras darle varias vueltas al asunto, decidió ir a apuntarse para ir a la guerra.

Al llegar vio las enormes colas. Se puso tras ellos y sintió que estaba haciendo lo correcto ya que tanto él como esos hombres querían luchar para proteger a sus familias.

Después de varias horas de espera, por fin llegó su turno. Anotaron su nombre y apellido, la dirección de su casa y los datos del familiar más cercano.

Al volver a casa, Megan estaba en el sillón del salón, mirando al vacío, tensa. Brian, antes de entrar a la sala, respiró profundo, serenándose para poder hablar con ella. Cuando se sintió capaz de ponerse ante ella dio un paso al interior y se acercó a su mujer.

- Ya era hora de que llegaras. ¿Dónde estabas? - Brian la miró con ternura.

- Mi amor - susurró - verás me llegó una carta, a la que tenía que responder inmediatamente, y como estabas reposando, no quise despertarte.

Cancionero Backstreet Boys ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora