28 ♥ Isabella

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Mirando las calles a su alrededor, Lex habló:

—¿A dónde me llevas?

—Al parque de diversiones —contestó Isa con un muy buen humor, debido a eso ignorando la mirada incrédula de su compañera.

—¿De verdad? ¿Tu, de entre todas las personas, vas allí?

—Si, en serio —contestó con una suave risa—. Me gusta bastante, lo visito cuando recuerdo las veces en que Raisa me llevó de pequeña. Supongo que de eso viene mi fascinación.

Sorprendentemente esa historia le provocó ternura a Lex, pero obviamente no iba a trasmitirle aquello a Isa.

Recién en tres calles los juegos se hicieron visibles, por lo que apuraron un poco el paso hasta pagar la entrada e ingresar.

—¿Dónde quieres ir? —preguntó, a lo que la joven miró dubitativa alrededor.

—Nunca me he subido a una montaña rusa... —confesó algo apenada, de inmediato su compañera viéndose escandalizada.

—¿Y qué esperamos? ¡Vamos! —la agarró de la mano para guiarla a la más alta.

—¿¡Estás loca!? ¿¡Pretendes que me muera del susto!? —habló bien alto viendo con ojos de plato la mega estructura que tenía en frente.

—Si pasas esto, ninguna otra montaña rusa te asustara jamás —aseguró con una sonrisa emocionada, todo lo contrario a Lex.

Isa la sostuvo para que no huyera al arrepentirse y, una vez que se sentaron y le pusieron toda la seguridad, la joven cerró los ojos entregándose a lo que iba a suceder.

—Si muero es tu culpa, ¿entendido? Y deberás encargarte de decirle a Raisa y a mi familia lo que hiciste —gruñó agarrándose fuerte de la barra metálica de su vagón.

Una vez todos los pasajeros listos, el tren se empezó a mover de a poco hasta que de golpe todo comenzó, y Lex solo quiso morirse. Las cosquillas atacaron con fuerza su estomago y solo quiso reír forzosamente por la sensación que era más fuerte que ella, porque en realidad solo deseaba llorar mientras mantenía los ojos cerrados. Un par de veces se animó a levantar los parpados para terminar gritando mientras Isa lo hacía a su lado, solo que de diversión con una gran sonrisa.

—¡Quiero que termine! —exclamó en el viento casi soltando el mismo sonido que liberaría un animal herido, a su lado la chica riendo mientras estiraba los dos brazos en el aire.

Una vez finalizado, Lex se levantó mareada y el chico que se encargaba del juego la ayudó a salir, ahí Isa encargándose de que caminara derecho sin caerse.

—¿Y? ¿Cómo estuvo? —preguntó animada.

—Nunca más en mi vida —dijo fulminante no viendo bien, a lo que la mayor la sentó en un banco.

—No fue para tanto —rodó los ojos con las manos dentro de su campera de cuero, a lo que se ganó una mirada de odio de Lex—. Bueno, bueno, pudo haber sido intenso para tu primera vez —rió.

—No me digas —dijo con sarcasmo.

—Solo recuperate para que podamos ir a otros, este recién fue el primero.

—¿Alguno para el cual deba ir preparándome psicológicamente?

—¿Has ido al tagadá? —preguntó, y por suerte Lex asintió.

—Si, me gusta —confesó, a lo que los ojos de Isa brillaron.

—¡Vayamos a ese! —dijo, la novia de su hermana no llegando a descansar ni dos minutos al ser inmediatamente arrastrada a la fila de la redonda plataforma—. Admite que este día terminará siendo divertido —habló con la misma expresión que tendría un niño con un enorme dulce, su aura impidiéndole a Lex decir que no.

𝐀𝐍𝐇𝐄𝐋𝐎 𝐕𝐄𝐃𝐀𝐃𝐎 [pausada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora