CAPÍTULO 9º
PDV Aria.
Hannah mira la trayectoria que hace su esposo para salir de la casa, el ambiente es algo tenso.
––Yo no quería esto, lo siento mucho–– digo, una vez más.
––Aria ya hablamos, esto no es tu culpa–– sonrie, con pesadez.–– Estaba por ir a preparar el almuerzo, ¿quieres venir?–– dice, mientras se levanta del lugar.
––Sí claro–– camino con ella a la cocina, ella se coloca el delantal y yo me siento en un taburete de la isla. En la esquina de la misma veo una MacBook.–– ¿Puedo usarla por unos minutos?
––¿Buscarás nuevo departamento?
––No tengo de otra, quiero estar sola y no quiero seguir molestando–– abro el buscador.
––Aria, por favor no seas tan modesta–– ríe.
––Okay–– no digo más y sigo con lo mío.
***
––Las llaves se las puedes pedir a la encargada del edificio, la puedes encontrar en la recepción, entras y traes todo a la casa del Sr. Harry–– informo, a uno de los empleados de la casa de los Miller, la familia de Max.
––Sí, señorita–– cuelgo la llamada, encontré un hermoso departamento, no es tan grande como el de Max, este es algo más pequeño pero aún así lujoso. En pocas palabras perfecto.
Tal vez en unos días ya esté viviendo en el departamento, ya que aún no lo he podido ir a ver por completo.
Hannah salio así que estoy sola en la enorme casa, quedo viendo un punto fijo en lo que sería mi habitación, hasta que me mude, sin más salgo del lugar y bajo las escaleras, hay una habitación en la casa que es inmensamente grande y es porque es la habitación en la que Hannah bailaba danza de pequeña.
La casa es herencia de sus padres, lo sé porque ella me lo dijo, de pequeña practicaba danza y sus padres hicieron la habitación por ese motivo.
Entro a la misma, apenas hay luz que entran por las ventanas. Entro y voy a abrir las cortinas, ahora todo el lugar es alumbrado por la luz solar.
El piso esta cubierto por una enorme alfombra y una de las cuatro paredes tiene un enorme espejo con una barra de estiramiento.
Me acerco quitándome el suéter, estoy de jean, sí, esta prenda no es muy flexible en el área de las rodillas por lo que no me será de buena ayuda entrenar con esto puesto. Salto en mi lugar a escuchar el timbre. Salgo de la habitación y voy a la entrada principal.
––Sta. Sus cosas–– dice, el chico al que le había pedido que vaya por mis cosas.
––En buena hora–– digo, tomo mi equipaje y él entra quedando junto a la puerta. Subo a mi habitación, no voy a practicar en la habitación de danza de Hannah, en vez de hacer eso voy a ir a un parque cerca de aquí.
Cambio mi jean por un pantalón holgado, deportivo, y mis vans por unas zapatillas deportivas. Al estar lista me pongo una sudadera y bajo.
––¿Necesita que la llevé a algún lado?–– pregunta el chico mientras me ve bajar.
––No, puedo llegar caminando–– abre la puerta para mi y salgo.
***
Al llegar, estiró y caliento mis músculos antes de correr, no hay muchas personas, solo un chico con su perro que corren al rededor del parque. Al estar lista comienzo a trotar.
No voy a mentir, mi tobillo duele un poco, sin mencionar que mi vista se esta tornando borrosa, pero es debido a que no salgo a correr hace más de un años.
Iba a pasar al chico con su perro pero mi vista me juega una mala pasada y hace que por un momento se vuelva oscuro, choco contra algo cayendo al suelo.
––¡Grinch!
《Ay no》, pienso.
––¿Estás bien? ¿yo provoque eso?–– pregunta, refiriéndose a mi hematoma.
––No–– digo, mientras me pongo de pie.–– Lo hizo... nada, perdón–– digo, comienzo a caminar, mi móvil suena, es un número desconocido. Atiendo.
––¿Hola?
––Sta. Smith somos los de bienes raíces, la llamamos para decirle que tenemos un tiempo libre por si quiere podemos mostrarle ahora el departamento, para que lo pueda tener lo antes posible–– dice, del otro lado la chica.
––Bien, podemos encontrarnos en una hora–– el dolor de mi tobillo no me deja pensar, cuelgo la llamada y me pongo en cuclillas para frotar mi tobillo.
––¿A dónde iras?–– me asusto al escucharlo tan cerca.
––Tengo que ver un departamento–– me incorporo y camino.
《¿y yo por qué le cuento eso?》, pienso.
––¿Irás con una pierna así?–– mi pierna cogea y duele demasiado.
–– Puedo llevarte, mi auto está cerca.–– insiste.
––No es necesario, sigue con tu vida–– sigo caminando, siento sus pasos detrás de mi.
––¿Me tienes miedo?
––Pff, ¿por qué lo tendría? Sólo no tengo intención de relacionarme contigo.
––Sólo soy amable, no tengo intención de hacerte daño, no por ahora–– me doy vuelta para mirarlo a los ojos, esos malditos ojos avellana que tiene.
––Bien, vamos, de todas formas el dolor de mi tobillo no me dejará llegar a tempo.
––Lucky al auto–– su perro sale corriendo.–– Sube a mi espalda–– se agacha dándome la espalda para que suba.
––No es necesario, supongo que tu auto esta cerca, puedo caminar.
––¿Ves a Lucky?–– miro a este, se encuentra a unos cuantos metros junto a un auto–– Está junto a mi auto, ¿quieres ir hasta allá caminando? Bien.
––Okay, okay–– Carter se vuelve a agachar y subo a su espalda.
***
Mientras vamos en el auto nadie dice nada, lo que es inmensamente incómodo, yo sólo me limito a verlo de reojo cada vez que suelta un largo suspiro.
––¿Por qué cogeas?–– pregunta al momento que se detiene en un semáforo en rojo.
––Tuve una fractura en ese tobillo.
––¿Debido a qué?
––A que haces muchas preguntas.
––Sólo quiero saber, pero si no quieres hablar y seguir viéndome de reojo bien, adelante–– lo miro, unos segundos.
––Hace dos años, jugaba para el equipo femenino de la preparatoria a la que iba, era muy buena y eso parecía molestar a las demás integrantes de el mismo equipo por lo que un día, antes de empezar las estatales, me atacaron en los vestidores y facturaron mi tobillo con un bate de béisbol.
NOTA: Que chicas rudas y pobre Aria
Esto es todo, besos🌵💚
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La jugada perfecta
Fiksi RemajaEl destino hará su trabajo, se conocerán por accidente y desde entonces no pararán de odiarse mutuamente deseándose lo peor. ¿Todo este odio se convertirá en amor? ¿Será la típica historia de amor repleta de cliché? ¿O simplemente en verdad se odian...
