No sabía que era más grande, ella, el coraje o la curiosidad.
En serio que Katsuki era un idiota, ni sabe como lo toleró.
La lluvia era suave así que se acercó decidida.
—¿Qué sucede? —se detuvo frente a la chica sentada en la banqueta bajo la lluvia.
—Me sacó del lugar —sus ojos enfocaron a la castaña. Realmente era muy linda, sonrió tenue.
—¿Cómo lo aguantas? —se sentó a su lado y la cubrió con la sombrilla.
—¿Cómo lo aguantaste tú? —Camie dio media sonrisa.
Ochako lo pensó un momento y después notó que con quien hablaba era su eterna rival, al menos, una que ella sola se había imaginado. Vaya que había actuado como una tonta.
—Es lindo cuando se lo propone. —Masculló cubriéndola un poco con su abrigo
—¿Ah, sí? Supongo que está estresado por la prensa, —levantó un dedo señalando la sombrilla—. Gracias, Ochako-san.
—¿Ochako-san? —le sorprendió que no la llamara con un poco más de respeto.
—Lo siento, él me habló una vez de ti y repitió tanto tu nombre que se me quedó. Lo siento, Uraraka-san.
Ochako gruñó, — ¿piensas quedarte ahí? ¡ve a patearla el culo a ese idiota! —la rubia sonrió.
—Te dejaré darle unas patadas.
Ambas se levantaron enérgicas y subieron al departamento.
Empujó la puerta cansada.
—Tienes visitas —dijo desganada lanzándose al sofá. Marcó su celular y en cuanto la llamada fue contestada ella salió de ahí entrando a su cuarto.
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—¿Qué haces aquí? Te dije que te fueras. —Gruñó saliendo de la cocina.
—Quiero estar contigo para que se te pase el estrés. —Sonrió.
Dió un vistazo a la habitación de la castaña.
—¿Ah? Eres un grano en el culo, muñeca, tú no sirves para eso. —Sonrió acariciando la cabeza de la rubia— te llevaré a casa, déjame de joder.
—Gracias, Bakugou-kun —Katsuki frunció el ceño, aún no le gustaba que alguien más que no fuera la cara redonda lo llamara así. Sólo chasqueó la lengua y bajó con la chica a subirla a un taxi.
Si ¿Que creían? ¿Que saldría al asqueroso frío a mojarse con la puta lluvia? Ni mierda, ni que fuera el puto Mochi.
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—Lo que empieza jugando termina gustando, ribit ¿No lo crees, Ochako-chan?
—Eso es lo que me da miedo.
—Deberías volver a hablar con Denki-chan. Si continúas así terminarás enamorándote en verdad de él.
—A veces siento que es necesario, tengo cosas que ya es tiempo de olvidar.
—Sabes que para lo que sea yo estoy aquí, Ochako-chan.
—Gracias Tsu-chan ¿Hoy en la noche?
—Hoy en la noche.
La castaña colgó el teléfono y sonrió triunfante. Bailar sola no sería necesario, estaba dispuesta a dejar el pasado en el pasado. Quería avanzar, como mujer y como héroe, y al lado de Denki sería algo mucho más agradable.
Buscó entre su clóset y encontró el vestido rosa que marcó el inicio de su fracaso amoroso más grande, si, un vestido que había comprado especialmente para salir con Katsuki.
Si quería avanzar tenía que superarlo. Lanzó el vestido a la cama, buscó entre sus curiosidades y ¡Bingo! Una camelia amarilla, no podía estar más feliz con aquél regalo.
Revisó la hora. Sólo tenía que bañarse, limpiar y cocinar porque ese día le tocaba, y al final largarse a la fiesta de Momo Yaoyorozu, si, fiestas son fiestas, y ella ama las fiestas.
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En cuanto escuchó el clóset ser abierto se esfumó del frente de la puerta y se encerró en su habitación con las ganas de asesinar a todo el mundo, uno por uno y en especial al pendejo Pikachu eléctrico jodido ese.
Para empezar ¿Por qué Ochako estaba tan bien ahora?
O sea, mierda, antes verla medio incómoda con Camie era algo que lo llenaba de un leve orgullo, pero ahora la perra incluso le abre la puerta y eso no es todo ¿Qué es mejor, el rubio ceniza o el rubio chillón?
Bakugou Katsuki no es de compararse, claro está porque es la puta ostia carajo, mola mucho y lo sabe, pero cuando se trata de ella, siempre lo hace, y si se pone a enumerar las cosas él pierde por mucho:
1.- ¿Simpático? No, para nada, entre más lejos estén las personas mejor.
2.- ¿Gracioso? ¡Sí el humor negro fuera lo suficientemente aceptado, seguro que sería comediante!
3.- ¿Agradable? Jaja, aún se pregunta como la vieja bruja terminó con su estúpido viejo. Ojalá no fuera algo genético.
4.- ¿Alegre? Como le molesta la gente estúpida que respira de más.
Y puede seguir hasta el mil.
No es nada ante el encanto de Kaminari y lo sabe perfectamente, pero si hay algo en que tal vez coincidan es en ella: en Ochako, en amarla y en querer pellizca sus enormes, jodidas, adorables, tiernas, pendejas, regordetas y estúpidas mejillas.
¡Por la santa mierda! Se está volviendo un caos. Ella está decidida a dejarlo y él está que no, puta madre, no sale de ese puto hechizo de magia negra.
¿Por qué es ahora el único que se está arrepintiendo? Aún no quiere perder su propio juego.
Como muere de ganas por probar de nuevo sus labios de azúcar, tal vez por tantos pinches Mochis que traga. Pero aún así, le dan ganas de abrazarla por la cintura, recargar su mentón entre su cabello chocolate y después darle unos de esos besos marca “Tacita de té” estilo Ochako Uraraka, puta madre como los extraña.
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Sola
Fanfiction⊱⋅ ──────────── ⋅⊰ ¿Cómo curar el mal de amores? Saber diferenciar entre proteger y poseer, entre desear y amar; es la solución que te hace encontrar la chispa de chocolate y miel necesaria para la cura. ⊱⋅ ──────────── ⋅⊰ Una comedia romántica, ca...
