-¡Elena! ¡Por favor! -. Se escuchaban gritos de un androide en un oscuro callejón de Detroit.- ¡Elena por favor no me dejes!-. Gritaba mientras hacia compresiónes a su pecho, la chica no respondía, grandes lágrimas amenazaban con bajar por el rostro del chico.
No quería admitir lo que estaba sucediendo. Volvió a escanear a su amada y lo que vio lo hizo estremecer haciéndole un nudo en la garganta. Elena ya no respiraba y su corazón se había detenido para no latir nunca más.
Su Led pasó de amarillo a un intenso rojo mientras seguía arrodillado a su lado. Unas débiles gotas de lluvia comenzaron a caer de las oscuras nubes mojando todo a su paso.
Se escucharon unos pasos apresurados yendo hacia el pero no se volteo, Hank había llegado a la escena corriendo a su lado, mirando a Elena completamente pálida en el piso frío con dos heridas de bala en su abdomen y pecho.
Miro a Connor como estaba repleto de sangre por la reanimación y completamente destrozado por la pérdida del amor de su vida. - No... no pude hacer nada... -. Hablo finalmente Connor mirando el inerte cuerpo de la chica.
Hank se arrodillo a su lado colocando una mano enzima del hombro del androide. - La he perdido Hank... yo... yo ya no se que hacer-. Sus lágrimas rodaron pesadamente.
Hank por su parte miraba a su compañera de crímenes completamente fría en el suelo, aún con su uniforme puesto. Se seco algunas lágrimas de la cara con una manga, le dolía demaciado la pérdida de su compañera pero sabía que debía ser fuerte por Connor, era su primera pérdida importante y tenía que ayudarle con su dolor.
Hizo que Connor se voltear a un costado para poder darle un abrazo muy fuerte, mientras acariciaba su cabello Connor comenzó a llorar nuevamente sin poder evitarlo. - Todo estará bien hijo, ya se que ahora es muy difícil pero creeme esto también pasará-.
Connor se aferro fuertemente al teniente para luego de un momento separarse y mirar a su amada una última vez.
Se acerco para darle un cálido beso en sus fríos labios, se le hizo un nudo en el estómago al imaginar que sería la última vez que sus labios se rosarian, tomó la mano de su amada con la suya completamente blanca dejando ver el frío metal y depósito un suave beso para seguido colocarla en su mejilla intentando recordar el calor que le transmitía cada vez que ella lo hacía, y que ya nunca más iba a sentir.
Nunca podría olvidar las tantas caricias que ella le había regalado durante su relación de más de un año.
Al llegar el resto de las patrullas y ambulancias hicieron al androide a un lado para ver a la víctima pero ya no había nada que hacer. La metieron en una bolsa negra para cadáveres mientras Connor y Hank miraban la horrible escena. - Vamos a casa hijo -. Hablo Hank, pero Connor estaba perdido en su propio mundo imaginando lo horrible que sería su vida sin su prometida, la persona que veía que se llevaban en la ambulancia.
Hank se acerco para tomarlo por el hombro y dirijo hasta el auto. El viaje hasta la casa del teniente fue completamente silencioso, prefería llevarlo a su casa que dejar a Connor solo en su apartamento, que compartia con su prometida pero que ahora era un lugar de puros recuerdos que lo torturarian.
Cuando Hank estaciono el coche frente a su cochera se bajó y se dirigió a la puerta de entrada para esperar al androide.
Connor se bajó del auto aún aturdido por todas las emociones que sentía y se dirigió hacia la puerta donde lo esperaba el teniente para entrar. Abrió la puerta y fue recibido alegremente por Sumo, Connor le siguió y cerró la puerta detrás de él, para seguidamente sentarse en el sofá del teniente.
Sumo como sintiendo lo que estaba pasando se puso entre las piernas de Connor lloriqueando, el androide se inclinó para abrazarlo fuertemente con su LED parpadeando en un fuerte rojo y comenzando a llorar nuevamente.
Hank mientras tanto fue a su habitación a buscar una colcha con la cual abrigar al androide para que se cintiera un poco reconfortado, aún sabiendo que el no sentía frío.
El androide ni se inmutó solo susurro un débil "gracias" y volvió a acariciar a Sumo. Ya eran más de las doce de la noche hacia cuatro horas y veinte minutos que su amor había partido de este mundo, y el dolor le carcomia su cuerpo metálico.
Hank decidió intentar dormir un rato ya que sabía que mañana sería un día muy largo, Connor entró en modo descanso unas horas más tarde, acostado en el sofá que compartió con el gran San bernardo.
A las siete de la mañana su despertador interno le avisaba que debía despertar y así lo hizo, casi se estaba cayendo del sofá por el tamaño del perro. Vio a Hank adormilado salir de su cuarto y entrando al baño. Cuando lo volvió a ver ya estaba vestido completamente de negro con una coleta atada en su cabello para verse más estilizado.
Connor depósito sus orves avellanas en el cuando se sentó a su lado - Connor hai un saco y un pantalón negro que puedes usar de cuando era más joven seguramente te queda bien-. Connor asintió - Gracias teniente-. El androide hizo una pequeña pausa. - No sólo por la ropa sino por estar aquí, se lo agradezco mucho-. Hank mostró una sonrisa ladeada - Claro hijo, siempre que me necesites estaré hai para ti-.
Apretó flojo el hombro del androide antes de levantarse para dirigirse a la cocina y prepararse un café - Puedes usar el cuarto para cambiarte si quieres, la ropa está sobre la cama, tomate tu tiempo-.
El androide fue a la habitación de su compañero a cambiarse. Salió con las ropas que Hank le presto y rápidamente se dirijieron al auto para ir al cementerio donde le darían sepultura a Elena.
Hank aparco su coche justo en la entrada al lado de todas las patrullas de policía que también estaban allí, prácticamente estaba todo el DPD.
Todos tenían sus uniformes puestos para darle una última despedida a su querida Dectetive Bell quien había muerto cumpliendo con su deber. - Connor ¿estas bien? -. Le pregunto mirando a su amigo - No pero vamos terminemos con esta tortura-.
Contestó de forma cortante el androide ya que no soportaba esa cruel realidad que le había tocado vivir.Connor y Hank subieron la pequeña colina, y se acercaron al ataud blanco cubierto por la bandera de EE.UU con un montón de coronas de flores de sus compañeros policías y de la poca familia que tenía, pero había una que llamaba más la atención que las otras, una corona de rosas rojas y en su laso se leía "Pronto nos volveremos a ver mi amor" que eran obviamente de su amado.
Un sacerdote dijo algunas palabras para la difunta y los presentes, para que encontrarán luz entre tanta oscuridad. Después del servicio y ver como su amada era baajda tres metros bajo tierra, sus compañeros se acercaron para darle el pésame y palabras de aliento y así marcharse.
A lo lejos divisó a Gavin que lloraba en el pecho de Nines, sabia que Elena y el eran muy buenos amigos así que su inesperada muerte le había afectado bastante.
Luego de darle una última mirada a la lápida de su amor que se leía "Elena Bell" 2015-2038 "Amada hija y prometida. Todos tus seres queridos te recuerdan con mucho amor", dio un paso hasta ella para posar su mano izquierda con su piel totalmente desactivada y su alianza de compromiso brillando en su anular para suavemente susurrar - "Te amo, no temas te prometo que pronto estaremos juntos amor, no puedo seguir existiendo sin ti"- una lagrima rodó cayendo encima de la lápida, se dio vuelta y se dirijo hacia la entrada donde Hank lo esperaba pasientemente para marcharse..
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