En un compás de dos por cuatro he construido para destruir y al ritmo de otro nombre letra por letra han ido apareciendo notas que sonaban a Bien. He recogido restos de débiles corcheas con forma de blancas, ya sin fondo. Y la primera palabra de mi nuevo diccionario fuiste Tú.
Cambiaron los verbos. Dejaron de tener el pasado significado. No fue mirar, sino mirarte. Y aunque mi corazón ya corría escandaloso trotando solo, tú provocaste que lo hiciera a otro ritmo. Cósmico, de otro mundo. Es caminar de tu mano, bailar en Legazpi, compartir algo más que un auricular en el bus. Y me doy cuenta de que escribiendo con el mismo bolígrafo que susurró sobre amor en aquella carta sigo. No pasa absolutamente nada. Con cinco pares de pendientes he vuelto sin saber que nunca me he marchado. Retando al invierno con cada respiración de aire cálido me atrevo. Y pisando los mismos escalones subo y me doy cuenta que nada ha cambiado.
Volaron los días y quedaron cada uno de los momentos en tan solo segundos. Y no fue echar de menos una persona, si no instantes en los que yo fui primavera. Pero siempre me gustó el otoño y la razón cayó sobre mí como lo hacen las hojas. Debilidad.
Se cerró una ventana, quedando otras tres abiertas de par en par a pesar del frío. Gracias. Y sin perder ni un solo kilo de problemas y perjuicios, he comprendido que si alguien se marcha, lo hace porque no es losuficientemente fuerte como para sostenerte. Así, iba yo caminando mirando sin ver, echando de menos florecer y ver florecer lo que está a mi alrededor. Me hacían falta risas a todo pulmón y por cualquier banalidad, la despreocupación, escribir sobre amor sin empapar el papel, los paseos en bicicleta a mi escondite donde se ve el mundo entero, caminar de la mano del "sin compromiso" y del riesgo, gritar por las canciones de amor. Me hacía falta la chica dulzona. Regalar miradas cómplices, sonrisas reales y sinceras necesitaba. Echaba de menos sostener una mano porque la mía no tenía la fuerza suficiente como para agarrarla. Pero ya no.
Volvió la rebelde. Y yo le dije que la quiero mucho, que siento haberla descuidado y que lamentablemente, le romperán el corazón de nuevo; pero que jamás volverá a quedarse desnuda en medio de apagados recuerdos. Porque puede bailar perfectamente sola y he de decir que no le sale nada mal. No es cuestión de egoísmo; es cuestión de dar lo que recibes.
Y por ti, daría la luna.
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delicate.
שיריםSomos la delicadeza de lo bello. Somos bellos. Y esquilamos lo delicado para llegar a la fuerza cuando es la sensibilidad la que nos hace humanos. ¿No lo somos acaso?