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Tras varias semanas en las que mi única escapatoria era el trabajo decido llamar a Benjamin y pedirle disculpas.
-Hola Benjamin. Me preguntaba si querías cenar esta noche conmigo. - Respondí al saltar el buzón de voz.
Tras varios minutos me volvió a llamar y me informó que esa noche le venía genial.
Abrí mi pequeño armario que contenía prácticamente dos pares de pantalones y un montón de camisetas básicas aparte de unos pocos vestidos para el trabajo.
Saqué un pantalón alto y una blusa que me regaló mi madre años atrás.
Tras arreglarme un poco, llegó la hora y salí de mi apartamento. En la puerta veo a la niña y le saludo con una sonrisa triste.
Cuando estoy cerca del bar en el que quedamos recibo un mensaje de Joe.
-Hola Nina. El poema lo tengo casi terminado. Y me gustaría saber qué opinas del amor. -
Tras varios segundos en los que espero a que el semáforo se ponga en verde, pienso en la respuesta.
Cuando entro en el bar, veo a Benjamin sentado en el fondo y me saluda con una pequeña sonrisa.
Me siento enfrente de él y le doy un corto beso en los labios, algo que le sorprende.
-No esperaba tu llamada, después de todo lo que pasó. Espero que estés mejor. -Me dice mientras me mira a los ojos.
Me encontraba mejor. El trabajo me ayudó a no pensar y estar ocupada. Cuando llegaba por la noche a casa solo quería dormir y que pasara ese día.

Tras horas de hablar y beber, ambos nos encontramos un poco ebrios. Le cojo la mano y salimos disparados del pequeño recinto hacia mi casa. Siento mi sexo palpitando y me estoy muriendo de las ganas de tener a ese hombre desnudo en mi cama.
Subimos a mi habitación y nada más abrir la puerta se abalanza sobre mi cuerpo y empieza a besar y tocar todos mis escondites. Mientras nos acercamos a la cama ambos nos desnudamos.

A la mañana siguiente, nos despertamos sonriendo. Había sido una buena noche. Lo habíamos hecho sin prisas y disfrutando uno de cada uno.
Con él se me olvidaban todos esos quilos de más. Nuestros cuerpos encajaban a la perfección. Pero ambos sabíamos que eso era solo sexo. Nada de ataduras.

Tras salir a la cocina después de darnos un buen baño juntos decidí preparar dos tazas de café acompañadas de pan tostado con mermelada.
-Me he enamorado de una mujer. - Me informó Benjamin nada más estar listo el café. Me senté a su lado y le felicité por eso. En el poco tiempo que nos conocíamos me explico que le costaba mucho encontrar pareja estable y además conservarla.
-Me parece una buena noticia. Espero que ella sea la correcta y que puedas tener una vida plena de amor con ella. -Dije con todo el cariño que llegué a sentir por ese hombre de casi dos metros con un cuerpo increíble.

Esa tarde aproveché que fuera un día precioso y decidí ir al parque al que frecuentaba con Loba y correr un poco.
Mientras corría no podía dejar de pensar en ella, y en lo rápido que llega algo malo a nuestra vida. Entonces, recordé que no le había respondido a Jon.
-Hola Jon, perdón por la tardanza, estaba ocupada. Ya sabes, el trabajo y todo eso. El amor para mí, es algo único, pero que existe en diferentes estados. Está el amor de padres. El amor de hermanos. El amor de amigos. Todos ellos son amor. Y tienen en común, que la base es sólida y formada por respeto y por no sentirse superior al otro. El amor de pareja es único. Y para que surja debe haber más cosas no solo esas dos anteriores. El sexo- una pequeña risa tonta me salió sin querer y pude ver cómo la gente que había a mi alrededor se giró hacía mi- es muy importante, es un momento en el que la pareja está en armonía y compartiendo sentimientos y sensaciones. - Apreté el botón de enviar y aguardé mi móvil en mi bolsillo. De camino a casa, escogí el camino más largo. Entonces, de una de las pequeñas casas que había en esa parte del pueblo, salió Owen con una pequeña niña en brazos.
-Hola Nina. -Dijo al pasar a mi lado.
Simplemente sonreí y continué con mi camino a casa.
Ese barrio era el más pobre de todos. Estaba lleno de basura y tenía un olor a suciedad y animales.
Cuando llegué a mi apartamento agradecí que tuviera suficiente dinero para vivir en el sitio en el que vivía. De pronto, recordé a la pequeña niña, y empecé a pensar sobre si era su hija ya que ambos compartían un gran parecido.
Mientras me duchaba encendí el altavoz y puse la música al máximo. Mientras cantaba de todo pulmón escuché como que alguien llamaba a mi puerta. Me vestí corriendo y al abrirlo había un pequeño paquete con un retrato de Loba. Era de Ashton.
"Espero que te encuentres mejor. Sabes que soy también tu amigo y que te quiero."
Coloqué la foto sobre mi pequeño escritorio y empecé a llorar como un niño al que le roban su juguete preferido.
Iba a ser difícil, pero tenía alrededor a personas a las que le importaba mi bien estar. A pesar de que, yo no los consideraba amigos, sabía que el tiempo pondría cada cosa en su lugar.
Esa noche, mientras me preparaba para acostarme, Jon público su poema tras varios meses de descanso. Era el que estaba dedicado para mí. No me había etiquetado ni nombrado. Pero sabía que trataba acerca de mí.
Esa noche soñé con Loba y con Benjamin y con Ashton y con el poema de Jon.
Sentía que algo iba a cambiar en mi vida. Pero no tenía ni idea, de que lo pondría todo patas arriba.

'Define Amor'Donde viven las historias. Descúbrelo ahora