Capítulo Treinta y Dos

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Edith

Anoche el rey Antonio se fue a la habitación de invitados, el guardia nos informó que estaba cansado y habláramos mañana, osea hoy
A Shawn se le empezaban a notar las ojeras, miraba los contratos buscando alguna solución a su encrucijada

-Querido, tendrás que decirle la verdad- Me paré detrás de la silla donde estaba sentado, masajeo gentilmente sus hombros

-Y cual es, según tu?- Tira la pluma al escritorio y me mira

-Pues que eres amigo del príncipe y no te sientes cómodo atacándolo- Sigo pacífica

-Es una pobre escusa contra un maldito contrato, Edith- Se levanta de la silla y sale del cuarto, al salir azota con fuerza la puerta, suspire y me senté donde estaba el.

Eran las 11 de la mañana, hora de nuestra reunión con el rey, no sabia si ir después del pequeño numerito de Shawn, pero por si trata de cometer alguna locura iré.
Al entrar a la oficina ahí estaba el mirando preocupado la puerta, camina hacia mi y me envuelve entre su brazo

-No ha llegado el rey?- Lo miro y estaba por responderme pero en eso llega el susodicho

-Lamento haberlos dejado aquí anoche, no me sentia muy bien- Sonríe

-No se preocupe- Le devuelvo la sonrisa, Shawn se aleja de mi lado y se acerca al rey

-Este es el asunto, rey Antonio, el principe de Francia es un gran amigo y no me siento cómodo arrojando soldados a invadir su tierra. Sé que está en mi contrato cumplir como aliados pero seguro podré ayudarle con el siguiente problema que tenga- Shawn me mira y sonrió, me debe una disculpa y un gracias

-No se preocupe príncipe Shawn, espero oír de usted pronto- Estrechan sus manos, el rey le sonríe como si todo estuviera bien, como si no le hubieran negado la oportunidad de su vida. Se acerca a mi, coge mi mano, la besa y sale de la oficina

-Te debo una disculpa- Se voltea Shawn hacia mi, se acerca y me abraza

-No te preocupes, yo sé que estabas bajo mucha presión, pero ves que bien salió decirle simplemente tus preocupaciones?- Me alejo un poco solo para mirarlo a los ojos

-Tienes razón. Te parece si salimos a montar?- Salimos de la oficina

-Preferiría montarte yo a ti...- Dije casi en un susurro

-Que dijiste?-

-Nada, que está bien- Sonreí y lo abracé.

Eran alrededor de las dos de la tarde. Me encontraba sentada a horcajadas encima de el besándolo
Su mano pasó por mi pierna debajo del vestido y fue el momento en el que decidí irnos

-Oh, Edith...- Dice fastidiado mientras yo me subo a mi caballo

-No pueden vernos así Shawn, tenemos que dar un ejemplo- Dije firme, se levantó del césped, sacudió su pantalón y camino hacia mi

-Todo mundo lo hace- Se encoge de hombros y monta su caballo

-Unas carreras- Reí e hice que el caballo corriera

-Eh tramposa!- Escucho a lo lejos como se va quejando.
Al llegar al palacio, el conde Thomas estaba en las escaleras con la cara mas seria que jamás haya visto en el, casi con el ceño fruncido, como fastidiado

-Ocurre algo conde Thomas?- Dije mientras bajaba del caballo una vez que Shawn me alcanzó

-En realidad no... Sus majestades, podemos hablar en privado?- Shawn y yo intercambiamos miradas y caminamos los tres hacia la oficina.
Una vez ahí dentro, el conde Thomas se puso totalmente paranoico

-Thomas, respira profundo... Y cuentanos lo que te tiene así- Dije mirando al conde y luego a Shawn preocupada

-El rey Antonio... Lo escuché hablar por teléfono, hablaba español pero estoy seguro de lo que escuché... Quiere matar a Shawn en una ¿supuesta guerra contra Francia?- Nos miro intrigado y confundido, Shawn y yo nos miramos y después a el

-Thomas, debe ser un mal entendido. Hablamos con el rey Antonio sobre la guerra de Francia y no se consumara, y ya se marchó- Dije haciendo un gesto de preocupación

-Tal vez... Estar en el palacio te esté afectando un poco Thomas, deberías regresar a Reino Unido- Dice Shawn

-No... No! Yo sé lo que escuché, tienen que andar con cuidado...- Dice sonando loco, sale de la oficina y nos deja peor que confundidos a Shawn y a mi

-Le creemos?- Me pregunta, analizo un poco la situación en mi cabeza

-No creo que tengamos que preocuparnos, el rey ya se marchó y no parecía rencoroso- Le digo tomando su mano, el asintió y miró la pintura arriba de la chimenea del otro lado de la oficina, se veía concentrado aunque estaba pensando y seguro hablando en sus pensamientos.

Kingdom Come {S.M}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora