Capítulo 3.

1.3K 147 237
                                        

.

Y ahí estaban todos.

Frente a la puerta de la casa del chileno, sin decir nada, tan solo estaban parados de lo mas normal. Ya hasta que el ecuatoriano se aburrió y tocó el timbre.

- ¿Qué querí weones? - la puerta fue abierta revelando a un chico alto de piel pálida y cabello castaño con el ceño fruncido.

- Que onda pana.

- Ah, Francisco, Catalina.. - los vio y su expresión se relajo. Hasta que su mirada bajo hasta el boliviano, a lo cual hizo una mueca. - Julio. - Y miro al último a lo cual hizo una sonrisa burlona. - Peruano culiao con pijama, que wea.

Los tres esperaban a que respondiera de la misma forma, como normalmente solían ser esos dos.

Iba a proceder así, con un insulto, y una sonrisa desafiante tan característico de ese par de amienemigos; sin embargo antes de eso se recordó de aquella bala, la sonrisa maliciosa, y el olor de la sangre tan vivido. Convirtiendo su mirada desafiante en una temerosa y muy incomoda con la presencia del otro.

El más alto se incómodo automáticamente al ser el único en reconocer aquella mirada, una casi extinta en la expresión del opuesto.

Sí, el azabache intentó decir algo para que él incómodo ambiente desaparezca, con el nudo en la garganta, pronunció su insulto.

- Chileno idi..ota. - saludo, esquivando la mirada extraña del mayor. - Voy a entrar a cambiarme, quítate - en sus manos yacía su muda, tan solo empujó al más alto y se adentro rápidamente sin mirar a los demás a la casa del chileno.

- A Manuel, prestame tu refrigeradora, rápido baboso. - El de chuyo realizó el mismo procedimiento de empujar al dueño de la casa y adentrarse.

....

- ¿Qué wea'a le pasa?

- No lo sabemos, ni siquiera quería venir a la fiesta. - Le contó la única chica con un deje preocupado por su amigo, ella era una de las que más se consideraba su amiga. - No quería salir de su casa..

- Hasta lo tuvimos que cargar..

Los tres estaban en la sala del chileno, conversando, pero el dueño estaba bastante extrañado en la forma que lo trató el menor. No es que estuviera preocupado por el. Ya había superado eso. Pero aún así, era extraño. Bueno, en sí era algo complicado de explicar, estaba preocupado en cierto punto, pero de igual manera que los otros dos, además, siempre tuve esa manía de preocuparse aunque no lo demuestre; estaría mintiendo si afirma lo contrario.

Su mirada se desvió por donde aquel había desaparecido, dejando una vaga emoción de vacío, apretó sus labios, no conseguiría nada de esta manera; chistó con amargura.

Mientras tanto los dos hermanos estaban encerrados en el baño conversando o básicamente interrogandose.

...

- ¿Que fue eso?

- Nada de nada, te lo prometo broder, estoy bien. - Pintó una sonrisa falsa mientras desviaba la mirada hacia el espejo y se observaba. - Que ropa más fea Julio, parezco un brayan o como Callao me vistió una vez, ¿Que fue, pa' que lo elegiste?

- ¡Hey! - se sintió ofendido e indignado, después de su tremendo esfuerzo. No lo apreciaban. - ¡Pareces pituco y todo! Tengo un increíble sentido de la moda.

- Tanto como que Martín conoce la palabra humildad. - respondió ironico, junto a una sonrisa chistosa. - Ya ya, dame tu poncho pa cubrirme pe'.

- ¡A no hermano, consíguete el tuyo!

Recuerdos. [ChiRu/LatínHetalia] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora