Querido A:
¿Recuerdas aquel día a principios de primavera? Por supuesto que no. Tú nunca recuerdas nada.
Hacia sol, todo parecía alegre. Tú te volteaste y miraste hacia mí, te sonreí. Era la primera vez que sonreía en mucho tiempo, Al.
Entonces tú sonreíste también, pero no me mirabas a mí. La mirabas a ella.
Porque para ti, siempre fue ella. A ella sí que la recordaras, porque se convirtió en todo para ti.
Se sentaba junto a mí en geografía. Su nombre era Elizabeth, pero todos le llamaban Effy. Ella era lo más cercano a una amiga que llegue a tener.
Un día, Effy me quito a lo único que me importaba. Creo que adivinaras lo que era.
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