Querido A:
Mas tarde descrubri que la margarita no era para mi.
Era para ella. La chica que se sentaba a mi lado, pero ya era demasiado tarde.
Mi mente era tuya.
Te preguntaras porque dije mi mente y no mi corazón. El corazón es algo demasiado abstracto. Algo demasiado utilizado. La mente es la cordura, los pensamientos, los recuerdos.
Tú eras todo eso. Tú me completabas. Porque tú eras todo. Y yo, yo no era nada.
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