Se suponía que era una despedida que solo duraria 3 meses, no toda una vida.
Lee Taemin había perdido mucho en estos seis años pero nada pudo llenar el vacio que dejó el perder al amor de su vida en aquel trágico accidente.
Choi Minho no sabía qui...
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Ciudad de Seul, 31 de diciembre del dos mil dieciocho.
Retrasado.
El joven de veinticuatro años corría de un lado a otro buscando los accesorios que combinaran para el caro traje que tenia que lucir esa noche.
El oscuro terno estaba colgado en su ropero, luciendo impecable y listo para ser admirado por la crema y nata de la sociedad coreana quienes esta noche se deleitarían con el concierto que el ofrecería.
Habían pasado tres años desde su primer concierto pero Lee Taemin aun se ponía tan nervioso como si fuera el primero.
Aun recuerda como de tembloroso estaba luego de que fuera recomendado por el profesor Lee Jinki para hacer el artista principal de la Orquesta Filarmónica Nacional de Seul. Era todo un logro para alguien de su edad, y es que a los 21 años Taemin a base de dedicación y duro esfuerzo había logrado terminar su carrera de Violonchelista profesional en el Conservatorio de Seul, el cual había sido uno de sus sueños por mucho tiempo.
Su posición había sido abiertamente criticada debido a su parentesco con el maestro pero Taemin, mas que nadie sabia que no había fuerza en el universo que hiciera que su tío le hiciera un favor profesional por más que fuera su sobrino.
Lee Jinki era muy serio con su trabajo, había sido nombrado el mejor director de orquesta por mas de diez años y además de ser designado como el reclutador de la Orquesta Filarmónica a una edad muy joven también.
Taemin no lo había conocido hasta meses después de que su pequeño hijo naciera, luego de varios sueños recurrentes con Minho, había decidido volver a estudiar seriamente.
Necesitaba hacerse de un futuro para tener mas que ofrecerle a su hijo. Además que la música siempre era una fuente de conexión con su amado y no quería perderla también.
Durante las primeras semanas, luego de que en cada clase terminara llorando por lo recuerdos tan vividos que aun tenia el violonchelo en el, su viejo maestro Kim JunSu se había retirado y el profesor Lee Jinki había ingresado.
No había dia en el que el hombre no lo tratara mal, parecía que nada más verlo había generado algunas especies de animadversión hacia el. No fue hasta unas semanas después cuando su madre iracunda había ido dispuesta a poner en su lugar al estricto profesor, que se entero que este era en realidad su tío lejano por una prima de su mamá.
Incomodo.
Eso hizo que el maestro se volviera mas estricto con el, pero también que le ayudara a practicar mas. Incluso ahora había días en los que Taemin lo veía sonreír, en especial cuando YunMin lo acompañaba a los ensayos.
Su pequeño mundo iluminaba a todos los que eran recompensados con una sonrisa.
Volviendo al presente, Taemin se puso la camisa mientras en la pantalla del televisor observaba como su pequeño hombrecito se arreglaba su perfecto traje azul marino en el espejo.