El final de un Noble Caballero.

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  Nos encontramos de vuelta en Oolacile, al final de nuestra travesía por el Bosque Real, más adelante conocido como el Jardín Tenebroso. Hemos atravesado la brecha temporal, y somos testigos de como el Abismo devora lentamente el mágico municipio de la princesa Anochecer. Los ecos de las hazañas de Artorias resuenan en nuestra cabeza cuando Elizabeth nos afirma rotundamente que no hay salvación posible para el caballero, pero continuamos nuestro viaje, con la esperanza de encontrarnos con él.

 Los ecos de las hazañas de Artorias resuenan en nuestra cabeza cuando Elizabeth nos afirma rotundamente que no hay salvación posible para el caballero, pero continuamos nuestro viaje, con la esperanza de encontrarnos con él

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Finamente, en el interior de las puertas del Coliseo, tras atravesar la espesa niebla que precede a un poderoso jefe, nos encontramos con un enemigo común, una criatura poseída por el Abismo. Sin embargo, no pasa ni un segundo hasta que Artorias cae del cielo y le atraviesa de un espadazo. Sin embargo, exuda el miasma oscuro del propio Abismo y actúa de forma errática y salvaje. No hay duda alguna: el otrora valiente espadachín, el más poderoso de los caballeros de Gwyn, había sucumbido a . Solamente nosotros podemos liberarle de su agonía. Con el corazón enturbiado y la mente alerta, empuñamos nuestro arma, dispuestos a salvar al legendario héroe.

Dark Souls: Artorias, el Caminante del AbismoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora