Después de dejar a sus alumnos junto a su nuevo profesor, Reiji se dirigió a la salida de la escuela. Aunque había sido hace un rato, seguía mal por lo que había pasado con Shinsou. Él no era una persona que se enamorase con facilidad, y pensaba que por fin podría dejar atrás su pasado para seguir adelante, pero al parecer el destino no tenía esos planes para él.
Cuando perdió de vista la escuela, caminó sin un rumbo fijo, y sin hacer caso a lo que tenía alrededor, como si estuviese solo en ese momento. Pasó de largo bastantes tiendas y calles abarrotadas de gente mirándolas sin ningún tipo de interés.
No se dio cuenta cuando se adentró en los barrios bajos de la ciudad. No miraba a las personas que se le quedaban viendo extrañadas por cómo iba caminando mirando a la nada; no hasta que chocó con alguien cuando dobló una esquina haciéndole trastabillar.
Se iba a disculpar con esa persona, sin embargo cuando alzó la mirada, pudo reconocer al chico que formaba parte de la liga de villanos. Por lo que su primo Shoto le había contado, se llamaba Dabi. Rápidamente examino su alma con su quirk para poder encontrar una debilidad, pero al hacerlo pudo reconocer que era la misma que poseía alguien que ya conocía desde su infancia.
-Touya…-Le dijo, sorprendiendo al otro joven.
-Reiji.- Exclamó el mencionado, sorprendido.-Yo, pensaba que no volvería a verte.
Habían pasado muchos años. Años en los que Reiji echó de menos a su primo. Touya había sido el único al que podía contar cualquier cosa, y en el que se refugiaba si tenía algún problema. Siempre fue la única persona en la que de verdad podía confiar. Con el paso del tiempo, también aquel que ocupó por primera vez su corazón, y el primero a quien había confesado sus sentimientos.
Pero él se había ido sin dejar rastro y sin avisar a nadie, dejándole solo, y con la promesa de nunca volver a llorar, que consiguió al perfeccionar sus habilidades, y por ende obtenía trabajos gracias a ello. Esto consiguió que desde ese momento no volviese a derramar una sola lágrima, ya que no tenía su hombro en el cual llorar.
Sin embargo, cuando contempló al chico enfrente de él después de tanto tiempo sin poder verle, se olvidó de la promesa que había mantenido durante todo ese tiempo. Y nuevamente, después de casi ocho años, se permitió llorar frente a Touya.
Cuando comenzó a derramar lágrimas, Dabi por acto reflejo fue a abrazarle, como lo hacía cuando eran niños y Reiji tenía pesadillas. Siempre le acompañó cada vez que lo necesitaba aunque no lo dijese.
Así permanecieron unos minutos, los suficientes para que el pelirrojo se calmara. Entonces se separaron y se quedaron mirándose a los ojos durante un tiempo, diciendo en esas miradas lo que no se habían dicho en años.
— Ven, hablemos. Pero no aquí.— Pidió Dabi
Le tomó de la mano y lo guió por un par de calles hasta llegar a un callejón por el que no pasaba nadie. Lo soltó y se sentó apoyado en la pared.
Reiji lo imitó, quedando hombro con hombro. Al principio hubo un silencio incómodo, hasta que Reiji habló:
— ¿Por qué te fuiste?
A Touya no le extrañó la pregunta.
— No soportaba más el que mi padre dañase tanto a mi familia, al sobreexplotar a Shoto e ignorarnos al resto. No podía aguantar más ese estilo de vida. Ahora soy otra persona, y puedo hacer lo que quiera.
— Lo sé. Ahora te llamas Dabi, y te has teñido el pelo de negro.— Le contestó Reiji mirándolo de reojo y con una ligera sonrisa.
—Prefería que no me reconocieran, pero veo que eso es inútil contigo, haga lo que haga mi alma no cambiara en lo absoluto.— Tras una pausa, se atrevió a preguntarle.— ¿Cómo están las cosas por allí?
ESTÁS LEYENDO
Permanece junto a mi
FanficLigado a la primera parte conocida como "Enamorate sólo de mi" Ya han terminado su primer año en la U.A. Ahora ingresan como estudiantes de segundo, todos felices de verse de nuevo, y claro, las parejas que tuvieron todo el verano para estar juntos...
