Sakura Haruno es estudiante universitaria y trabaja en una cafetería, su vida se complica al tener que mudarse de apartamento por problemas económicos, el tiempo se agota y no logra encontrar un sitio hasta que conoce a un chico bastante peculiar l...
Sabía que era cuestión de tiempo para que éste día llegara pero aún así no sé qué sentir, miedo, nervios... ¿ganas? Me odio a mí misma por desearlo aunque sea en una mínima parte de mí.
—E...está bien—balbuceo, ¿Qué se supone que debo hacer ahora?
—Ve a tu habitación y espérame allí—los ojos de Sasuke se ensombrecen y un nudo se forma en mi estómago.
Hago lo que me pide y espero nerviosa, él no tarda en aparecer con una pequeña caja negra.
—Acuéstate en la cama y cierra los ojos—dice con voz seductora.
Le obedezco y mi respiración se hace liviana y agitada, él lo nota pero no dice nada. Me coloca un antifaz de dormir sobre los ojos y auriculares en los oídos. Comienza a sonar una canción, la letra repite una y otra vez:
"...ay , quiero ver tu perversión, hasta donde llegas, hasta dónde me has llevado, ignórame, ven y pierde la razón, quiero que me ruegues y me mires a los ojos..."
Por un momento me pierdo en los sonidos olvidando la situación. Sasuke me masajea desde los dedos de los pies hasta los tobillos de forma lenta y suave haciendo que me sobresalte, no estoy acostumbrada a que un extraño me toque de esa manera; Luego una sensación fría resbala por la planta de mis pies pero no puedo ver qué está haciendo porque me dijo que no mirara.
A continuación siento algo tibio que se mueve de abajo hacia arriba y me hace cosquillas, oh no Sasuke comenzó a lamerme, no sé qué pensar ni sentir, nunca hice nada como esto antes, su lengua viaja por toda la planta de mis pies y entre mis dedos, trato de esconder cualquier tipo de emoción en mi rostro, espero no haberme sonrojado. Con esto al menos estoy saldando parte de mi deuda con él así que espero que el maldito esté conforme.
Luego de lo que me parece una eternidad comienzo a relajarme, la verdad no es tan molesto que lo haga y al llegar a ese pensamiento digo basta, no puedo permitirme disfrutar de esto, accedí solamente para poder vivir cerca de la Universidad.
Como si me hubieran dado un choque de corriente eléctrica me quito el antifaz con rapidez y lo que veo a continuación me hace hervir la sangre...pero de rabia. Sasuke está sentado cómodamente en el sillón a los pies de mi cama y hace esfuerzos por contener la risa mientras Cebolla lame mis pies llenos de comida enlatada para perro.
Creo que estoy a punto de explotar y comienzo a lanzarle todo lo que tengo a mi alcance.
—¡Eres un maldito idiota! No tienes idea de lo que me costó acceder a ésta locura y tú encima te ríes de mí y me humillas. ¡Imbécil!
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Sasuke parece que se va a ahogar por la risa.
—Lo siento—casi no se le entiende lo que dice por la crisis de carcajadas, lo que hace que me enoje más aún—creí que sería mejor que te adaptaras a algo más suave y Cebolla parecía dispuesto a ayudarme en el trabajo—otra carcajada estridente sale de su garganta haciendo que se encoja en el sillón sin el menor rastro de culpa.